La convocatoria a limpiar la ciudad hecha por la asociación Laguna Yo Te Quiero, ofrece una buena oportunidad para vincular a Sociedad y Gobierno en la procuración del Bien Común.
De acuerdo a la filosofía de la asociación, los gobiernos en general se encuentran rebasados por la magnitud y complejidad de las necesidades colectivas, de suerte que se hace indispensable la participación ciudadana como ingrediente de solución.
Este modo de pensar aplicado a resolver el problema de la limpieza en las ciudades de la Comarca Lagunera, ha generado el primer proyecto de dicha asociación denominado Laguna Yo Te Quiero Limpia, que propone recoger la basura de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo el próximo 12 de octubre, y para ello los promotores han abierto la página de internet lagunayotequiero.org, esperando que a través de ella se sumen los ciudadanos.
La magnitud del reto es enorme: Los voceros de la asociación informan que en virtud de un levantamiento hecho por voluntarios reclutados para tal efecto, estiman que hay diez millones de toneladas de basura en las tres ciudades principales de La Laguna, esparcidas en más de dos mil puntos de acumulación irregular y la mayor contaminación proviene de escombros es decir, material de construcción de desecho.
El problema en este caso y en cualquiera otro de naturaleza semejante, es que el tamaño del reto sea tan grande frente a los elementos disponibles para acometer su solución, que resulte imposible ya no digamos lograr el objetivo, sino siquiera diseñar una estrategia para ese propósito.
Imaginemos que llega el día de la limpieza: ¿Por dónde vamos a empezar?.¿Qué criterios determinarán prioridades?, ¿Cuántos vehículos y personas se necesitan para mover diez millones de toneladas?. ¿A qué lugar se llevarán los desperdicios para su depósito?.
Como se ve la intención es positiva, pero en tratándose de cuestiones relacionadas con servicios públicos, para que la participación ciudadana rinda frutos, es necesario articular los esfuerzos de particulares a la acción de gobierno y para ello es necesaria la voluntad de gobierno respectiva.
Es preciso recordar que el Bien Común se sustenta en dos principios rectores. El principio de Solidaridad y el principio de Subsidariedad. De acuerdo al principio de Solidaridad, la persona humana está llamada por naturaleza y necesidad a interactuar con sus semejantes, mediante la colaboración y la ayuda mutua. La subsidariedad establece un reparto de responsabilidades y competencias (división del trabajo) en una comunidad, basado en la libertad esencial de la persona humana y en la autonomía de los grupos intermedios de la sociedad frente al gobierno, en virtud de los cuales a cada elemento corresponde una tarea, conforme a su capacidad.
En el caso poco se puede esperar de la acción ciudadana, si la autoridad no cumple con hacer su propia labor de inspección y castigo en contra de los responsables de la contaminación por desperdicios, y si los sistemas de recolección y confinamiento de basura que el gobierno opera o concesiona, son defectuosos e insuficientes.
Como consecuencia, para que la participación ciudadana tenga sentido y provecho debe reducir sus límites a sus propias posibilidades o bien vincularse a una acción de gobierno.
Disponer de un canal de vinculación con la autoridad en el presente caso no es fácil y menos cuando el Presidente de la asociación de que se trata, explica que a esta acción sigue una exigencia de rendición de cuentas y la evaluación del desempeño de las autoridades. Debemos apoyar aLaguna Yo Te Quiero, porque en una región en la que los gobiernos locales suelen ser sordos a la interpelación, resulta indispensable que la participación ciudadana en comento fructifique.