Lo que avergüenza a las mujeres
Tener gases, hemorroides, mal aliento o sudoración excesiva son algunos de los padecimientos que le causan un grave problema de salud a las mujeres y no solo hablamos de la manera física, si no también del daño emocional ya que generan gran vergüenza, lo que ocasiona que en muchos casos no acudan a un especialista.
Por eso, el doctor Héctor Carlos López Martínez explica cómo se pueden prevenir algunos de los padecimientos que causan vergüenza a las mujeres.
Vaginitis: Es un padecimiento que provoca flujo vaginal abundante y es ocasionado por el tipo de ropa y de toalla sanitaria que usan las mujeres. Es importante no usar pantalones tan ajustados.
Se estima que la mayoría de las mujeres pueden padecer vaginitis en algún momento de su vida, es necesario acudir con el ginecólogo de inmediato y seguir el tratamiento correspondiente.
Mastitis: Se presenta en mujeres con hijos, pues es una infección e inflamación de los senos y puede provocar escalofríos, fiebre de más de 38 grados y cansancio.
Es importante acudir con el médico para evitar infecciones serias en los senos. En estos casos se recetan antibióticos y analgésicos para disminuir los malestares.
Hemorroides: Son muy comunes, tanto en hombres como en mujeres. Se presentan por el aumento de la presión en las venas del ano, lo cual provoca se hinchen, haciendo que duelan, sobre todo cuando las personas están sentadas.
Hay que tener una buena alimentación, libre de irritantes, y también es necesario hacer ejercicio, porque se pueden presentar sangrados.
Flatulencias: Se presentan cuando hay exceso de aire en el abdomen e intestinos por la mala digestión. En este caso también es necesario tener una buena alimentación y hacer ejercicio para evitarlas, y el médico le puede recetar un tratamiento para una mejor digestión.
Las flatulencias son especialmente vergonzosas porque provocan ruidos y malos olores cuando salen por el ano.
Halitosis: Es el mal aliento y puede ser provocado por un problema digestivo o respiratorio. Es necesario evitar las infecciones en el estómago para que no ocasionen reflujo o acidez.
El mal aliento se puede presentar por falta de higiene bucal o por enfermedades como la gastritis. Hay que cepillar los dientes después de cada alimento, y acudir al médico en caso de que sea provocado por un padecimiento.
Hiperhidrosis: Es una sudoración excesiva y en los momentos más inoportunos. En estos casos no importa que la temperatura sea fresca o aunque la persona no esté realizando ninguna actividad física.
Las personas deben acudir con un endocrinólogo porque la hiperhidrosis es provocada por problemas hormonales.
Incontinencia urinaria: Se presenta cuando las mujeres orinan sin hacer ningún tipo de esfuerzo, incluso con cualquier movimiento leve o carcajearse. Es necesario acudir con el ginecólogo para que haga una valoración y establezca las causas de este padecimiento porque es multifactorial.
La incontinencia se puede presentar incluso en personas jóvenes, y puede ser provocada por el uso de ciertos medicamentos, o por enfermedades como al diabetes, lesiones cerebrales, problemas neurológicos, entre otras.
Hirsutismo: Es exceso de vello en la parte superior de los labios, mentón, manos, pechos, espalda. Es necesario acudir con un endocrinólogo porque generalmente el hirsutismo es provocado por problemas hormonales.
El exceso de vello también puede ser hereditario, pero en la mayoría de las mujeres se presenta porque producen demasiadas hormonas masculinas conocidas como andrógenos.
Calvicie: La pérdida de cabello es más común en los hombres, pero en las mujeres también se llega a presentar por estrés, problemas hormonales, y por genética.
Cuando la causa de la calvicie es genética poco se puede hacer, pero si es provocada por problemas hormonales o estrés, hay esperanzas de recuperar el cabello.
Estreñimiento: Es más común en las mujeres por llevar una vida sedentaria y una mala alimentación. Cuando las personas van al baño, hacen muchos esfuerzos para defecar y esto ocasiona dolor.
Es importante modificar el estilo de vida, es decir, hacer ejercicio al menos cuatro días a la semana, beber suficiente agua al día, y llevar una dieta rica en frutas y verduras.