Miradas que hablan
Seguramente alguna vez en tu vida has escuchado la típica frase dominguera que dice: “Una imagen vale más que mil palabras”. ¿Qué tal una mirada? Bien, la compañía de Teatro de Sordos “Miradas y Señas”, bajo la dirección de Cony Muzquiz Hadad, hace cierta esta afirmación y nos transporta a través de la puesta en escena “El Mundo al Revés”, a un universo de sordos donde las manos y los gestos tienen más que decir que cualquier palabra.
Cuando Cony, con apenas seis años, pisó por primera vez un escenario, jamás se imaginó que algún día iba a dirigir un grupo de teatro tan particular como el de “Miradas y señas”. “¿Sordos? ¿Yo? Recuerdo que los había visto de lejos comentando algo entre ellos. En ese momento no tenía idea de nada de eso”. Ahora, después de cuatro años de haber debutado con la obra “Para griegos… ¡Yo mero!” Cony afirma sentirse maravillada con el trabajo realizado por este grupo de jóvenes quienes han demostrado que un verdadero artista no conoce limitaciones.
La propuesta de crear grupos de teatro de sordos en México nació hace poco más de cuatro años. “Miradas y Señas” figura en la lista de las seis compañías profesionales de Teatro de Sordos presentes en la República Mexicana. En Torreón, El proyecto estuvo bajo la coordinación del director de la compañía “Seña y Verbo: teatro de sordos”, Alberto Lomnitz, el programa México en Escena del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el patronato del Teatro Nazas.
Ahora, con la puesta en escena “El Mundo al Revés”, la primera y única compañía de Teatro de Sordos en La Laguna transforma el escenario teatral en un verdadero puente que une dos mundos que parecieran estar tan distantes uno del otro: el de sordos y oyentes.
“El Mundo al Revés” no es muy diferente a éste. Por las mañanas, los adultos van a trabajar mientras que los niños asisten a la escuela. Las personas estudian, se enamoran, se casan y tienen hijos. Como ves, no existe gran diferencia con la vida cotidiana de muchos de nosotros. La interesante de este mundo radica en el hecho de que en este lugar las palabras no son escuchadas. En este universo, el silencio habla a través de miradas y señas, y nos cuenta historias todos los días. Ana, interpretada por Cony, jamás imaginó despertar una mañana en un lugar así, ni tampoco que ese viaje cambiaría por completo la forma de ver el mundo repleto de voces y sonidos –que muchas veces no dicen nada– al que ella estaba acostumbrada.
Este montaje tocó el escenario por primera vez el 23 de febrero en las instalaciones del Teatro Nazas y contó con la participación del músico lagunero Diego Iván Escajeda y el trabajo de iluminación de Óscar Caldera. La propuesta teatral no necesitó más que luces y unos cuantos bloques de nieve seca utilizados para simular diversos escenarios, para conducir a los espectadores a un universo extraño para muchos en donde los sordos hacen mayoría. En un sitio en donde sus palabras no hacen eco, Ana aprende a comunicarse haciendo uso sólo de sus manos y gestos. Pronto se da cuenta que la gente de este lugar la rechaza por ser oyente. Irónicamente, en este mundo al revés ninguna persona con estas capacidades tiene ni voz ni voto. ¿Te suena increíble? Esto no representa más que el reflejo de aquello a lo que diariamente se enfrentan los sordos en un mundo hecho exclusivamente para oyentes.
“El tema surgió de pláticas que teníamos de vez en cuando antes de los ensayos” comenta Cony. “Fue cuando dije: ‘Hay que reflexionar acerca de esto’”. La obra es un llamado a la empatía y una clara invitación al público oyente a que éste se interesarse en un mundo que posiblemente jamás consideró conocer. “Entre sordos y oyentes no deben de existir diferencias, es decir, ningún ser humano es igual a otro y por lo mismo todos tenemos algo qué aportar. ¿Por qué vamos a hacerlos a un lado por sus capacidades? ¿Por qué mejor no aprendemos de ellos, de su mundo? Estoy convencida que todo está en que nos abramos al otro, es decir, estar dispuestos a aprender del otro.”
Carlos Isaí Morones Martínez era apenas un niño cuando se integró por primera vez al grupo. Él recuerda que de pequeño asistía a las obras de teatro que presentaban en su escuela, todas ellas dirigidas a público oyente. “Sí, hablaban, lógicamente yo no entendía nada. En la escuela eran siempre oyentes, oyentes, oyentes”, explica Carlos a través de sus manos. “Cuando vi una obra de teatro con sordos me sorprendí y pensé: ¿Qué está pasando? Fue así como me integré al grupo. Para ese entonces estaba muy chico. Todos lo estábamos. Poco a poco comenzamos a aprender. El mundo del teatro es maravilloso.”
Mirza Valadez Méndez, otra integrante de la compañía y maestra de Lengua de Señas, quedó impresionada la primera vez que vio teatro de sordos en la Ciudad de México. Pensó “aquí en Torreón no hay nada parecido.” Entonces escuchó que en el Teatro Nazas estaba formándose un taller de teatro con sordos y no dudó en integrarse al grupo. “Yo quise ir para ver cómo era, cómo se hacía. Me puse muy contenta con todos los ejercicios. Hacer teatro no es fácil. Se requiere mucho esfuerzo pero creo que todos hemos hecho ver que los sordos podemos. Nuestra participación en el teatro es muy importante y es cada vez mejor.”
Por su parte, Saúl Alberto Alvarado Luna comenta que ha aprendido mucho del trabajo de sus compañeros. “Lo que más me gusta del teatro es que se va a lo profundo de las personas. Trabajas con los sentimientos y adquieres una enorme conciencia de tu cuerpo.” Explica que existen muchos espectáculos exclusivos para oyentes pero para sordos casi no hay y, por lo mismo, considera que el trabajo que están realizando es muy importante. “Lo que estamos haciendo es brindarle a las personas una perspectiva más amplia que los invite a mirar otros escenarios.”
Desde su formación, “Miradas y Señas” se ha preocupado por ofrecer montajes teatrales aptos para públicos sordos y oyentes. “Nosotros no vamos a excluir a nadie. Sería absurdo estar luchando para que no te excluyan y trabajar una propuesta que al mismo tiempo lo esté haciendo. Todas las obras están bajo esa conciencia”, afirma Cony. Asimismo, aclara que las puertas del grupo teatral están abiertas para que público oyente participe en las producciones.
El reto más grande ha sido conseguir apoyo económico para que el proyecto persista. “He tocado muchas puertas y afortunadamente hemos recibido respuesta de varios lugares, pero me queda claro que aún falta.” Desde un principio, Cony buscó que el teatro se convirtiera en una opción de vida sustentable para estos jóvenes que han demostrado ser personas responsables y disciplinadas. “Los chavos batallan mucho con el dinero, por lo mismo estamos buscando que esto del teatro sea un trabajo para todos ellos.”
A pesar de las dificultades a las que se enfrentan día con día, el grupo teatral ha demostrado ser una fábrica de talento. Actualmente están trabajando en su tercer montaje que llevará el nombre de “Hilvanando historias en el silencio”, una propuesta que estamos seguros nos hará testigos del enorme potencial artístico de esta compañía de teatro y su directora.
Desde sus inicios, el teatro ha sido la ventana hacia otras realidades que, reveladas de otro modo, hubiesen parecido impensables. Mediante una propuesta simple, tierna y divertida, “Miradas y Señas” ha mostrado ante su público el espíritu genuino de sus artistas, invitándolo al mismo tiempo a una reflexión sincera. “Quiero que la gente se acuerde que un día fue a ver una obra de teatro de sordos y, si en algún momento de su vida llegara uno y le dijera: ‘¡Hey! ¿Me das chance de trabajar?’, se acuerde y diga: ‘Yo fui a ver una historia de sordos y, ¡qué maravilla! ¡Qué talentosos son!’ y piense: A ver, ¡va!”, explica Cony con un brillo inevitable en su mirada.
Como cualquier expresión artística, una obra de teatro nos deja la sensación de no ser las mismas personas después de haberla contemplado. Aquellos que se animen a visitar “El Mundo al Revés” podrán dar cuenta de ello. Ahora, no se trata de marcar contrastes entre dos mundos, sino de comenzar a construir un mundo que dé cabida a todos por igual y en donde las diferencias entre las personas solo sean el maravilloso pretexto para aprender del otro.