Yo siento devoción por las palabras, entre otras causas porque de ellas vivo. Cada palabra, aun la más manida, es para mí una joya rutilante. Todas tienen su historia; cada una nos dice algo a propósito del hombre, la única criatura que habla -y escribe- entre todas las de la creación. "En el principio era el Verbo...".
Tengo un amigo bueno que cada día me hace un regalo de palabras. Es R. Charles, el sabio autor del crucigrama que publica El Norte, periódico de Monterrey. Por él aprendo cosas nuevas y recuerdo cosas olvidadas. Un crucigrama es un enigma que no puedes leer si no has leído; un caos que sólo se puede ordenar -igual que ese otro caos que es la vida- reduciéndolo a palabras.
Doy gracias a R. Charles por su cotidiano don; le agradezco el crucigrama nuestro de cada día con las mismas palabras con que me lo envía: Saludos, maestro.
¡Hasta mañana!...