Variación opus 33 sobre el tema de Don Juan
Murió Don Juan -los donjuanes mueren también-, y llegó a la presencia del Señor.
Le dijo el Supremo Juez:
-No mereciste la eterna bienaventuranza.
Don Juan se sorprendió: en la Tierra había gozado siempre una eterna bienaventuranza, y pensó que en el Cielo la gozaría también. -¿Por qué, Señor? -le preguntó.
Respondió Él:
-Yo dije que el hombre debe tener una sola mujer. Y tú, Don Juan, tuviste muchas.
-No hay tal -se defendió el amador-. Nunca tuve más de una mujer en mis brazos cada vez. Con todo mi amor la amaba en ese instante, y en ninguna otra mujer pensaba entonces. Cuando estaba con una mujer la amaba verdaderamente. Ninguna otra existía en esos momentos para mí. Yo fui el hombre más fiel, Señor. Cumplí tu Ley mejor que aquellos que están pensando en otra mientras le hacen el amor a su mujer.
El Supremo Juez, desconcertado, se rascó la cabeza.
-Está bien -dijo-. Revisaré tu caso.
¡Hasta mañana!...