Nobleza. Fabiana Salas ayuda a niños y ancianos a través de una asociación civil.
En el Día Internacional de la Mujer a manera de reconocimiento, El Siglo de Torreón presenta tres historias de mujeres laguneras destacadas por la labor que desempeñan a favor de los demás, se trata de Silvia Elida Ortiz, Velia Tavares y Fabiana Salas.
NIÑOS ROBADOS
Desde hace ocho años, Silvia Elida Ortiz comenzó a ayudar a mujeres y hombres en la búsqueda y recuperación de hijos o familiares.
A raíz de la desaparición de su hija, Silvia Stephanie Sánchez Viesca-Ortiz (Fanny), ocurrida en la ciudad de Torreón en noviembre de 2004, la mujer comenzó con una lucha que hasta el momento no ha cesado para encontrarla, sin embargo, su dolor no la cegó y empezó a ver el problema de quienes atravesaban por una situación similar.
"Me topé con madres que perdieron a sus hijos de bebés, una niña con síndrome de Down, medallista olímpica, su mamá va y la deja a la alberca y la niña desaparece, la encontramos a los dos días muerta, yo abrazaba a la señora y dije 'no puede ser que esté sucediendo esto, yo tengo que hacer algo'", cuenta.
Silvia Elida Ortiz empezó a relacionarse con asociaciones civiles y a realizar marchas, tanto en la región Lagunera, como en la capital del estado.
Así, la mujer fue reconocida por los laguneros, principalmente, quienes ante el caso de alguna desaparición, sustracción, robo o secuestro de hijos, le solicitaban asesoría.
En estos ocho años ha sido pieza clave para la recuperación de 10 menores, y ha colaborado en la búsqueda e investigación de muchos más, lo que la ha llenado de grandes satisfacciones.
Actualmente, está en coordinación con la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos, La Coalición en Contra de la Trata y Violencia de las Mujeres a nivel Latinoamérica, Sonrisas Perdidas Hidalgo, Organización Regreso a Casa y Missing de Estados Unidos, a través de la difusión en redes sociales y puntos claves en diferentes partes del estado.
Comentó que a los lugares a donde va, da aviso por medio de carteles, medios de comunicación o redes sociales, sobre la aparición de una persona en el estado de Durango.
Además, imparte pláticas en escuelas para la prevención de estos delitos. También brinda asesoría a quienes atraviesan por una situación similar y son ignorados por las autoridades.
No obstante, se ha convertido en una promotora de los derechos de las mujeres, "pienso en mi hija, creo que todas somos vulnerables". Silvia Ortiz dice que continuará en esta noble labor.
APOYA A LAS ONG
Otra mujer lagunera valiosa es Velia Tavares de Montellano, quien se ha dedicado por años a la asistencia social.
Su inspiración fue su abuela, quien tenía una miscelánea y cada que salía de ella iba cargada con artículos que regalaba en la calle para alegrar el rato a quienes encontraba.
Sin embargo, su lucha comenzó tras el nacimiento de su primera hija, que hizo que la mujer al lado de su esposo, conociera las necesidades que existen en los hospitales, pues la bebé presentó un problema de salud.
Fueron meses los que Velia Tavares recorrió diferentes hospitales e instituciones de salud, a las que describe como 'frías'. Ahí conoció las necesidades y el dolor de otras personas, lo que la motivó junto con el recuerdo de la generosidad de su abuela, a regresar para llevar esperanza y alimentación a quienes ahí estaban, una vez que falleció su hija.
"Mi esposo y yo empezamos a ir a los hospitales por las noches, preparábamos lonches, sandwiches, café o refresco para compartirles alimentos, porque es una situación muy difícil la que se vive cuando se está en estos lugares", dice.
Velia Tavares es madre de seis hijos y aunque también es una tarea difícil, esto no le impidió continuar con su labor altruista. Se integró a las Vicentinas de Lerdo, en donde se llevaban talleres, alfabetización, programas en colonias conflictivas de esta cuidad.
Luego pasó a presidir diferentes organizaciones de asistencia social y actualmente es presidenta de el Consejo Durango Lagunero de ONG ubicado en Gómez Palacio, en donde se brinda asesoría a las asociaciones civiles para su constitución y se apoya para acceder a recursos.
DAN PAN DE VIDA
Fabiana Salas de García es pastora y representante legal de la asociación civil Pan de Vida, ubicada en Ciudad Lerdo.
La asociación atiende a habitantes que viven una situación de pobreza extrema en colonias como San Fernando, San Isidro, Atenco, entre otras.
Aunque no cuenta con apoyos gubernamentales, la asociación civil tiene a su cargo un asilo de ancianos con 11 huéspedes, así como una casa hogar con 14 niños, además de un comedor sabatino que alimenta a más de 100 personas.
Fabiana Salas dice que desde la edad de 8 años, sus padres iniciaron con el apoyo a la comunidad a través de la predicación, ejemplo que siguieron, tanto ella, como sus hermanas y madre.
"El amor al prójimo que desde niñas nos inculcaron nuestros padres a mí y a mis hermanas, es lo que nos motiva a continuar con esta labor, porque son abuelitos, así les llamamos para que se sientan en familia, que estaban en el abandono, en la calle, los niños también estaban en una situación muy difícil, no podemos ser indiferentes ante esto", dice.
Las labores en la asociación civil, la predicación y en el seno de su hogar, son difíciles cuando se mezclan, sin embargo, dice que, gracias al apoyo de su madre y hermanas, puede salir adelante.
"Hay que hacernos pedacitos, somos tres hermanas y mi madre y hacemos un equipo, mi esposo también me ayuda, tengo todo su apoyo", dice.
Y es que su idea además de dar alimentos, hogar y amor, trabaja en aportar las herramientas de los habitantes y las personas a su cargo para enseñarles a ganarse la vida de una manera honrada con el objetivo de que salgan de la situación en la que se encuentran.