La conclusión de la reforma política se ha vuelto un problema muy agudo para las autoridades. Las constantes manifestaciones de los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en todas partes del país, han dejado claro que el camino será difícil.
Las muestras de violencia de los docentes deja en claro que no están listos para afrontar los retos de la educación futura del país y mucho menos están dispuestos a perder sus beneficios que por años han sumido al país en un retraso en la educación.
Los legisladores tienen la responsabilidad de ver por los intereses de los alumnos, principalmente, sin descuidar la calidad de la educación.
Aunque en algunos estados han amagado con castigar las movilizaciones violentas de los maestros, que usan días hábiles para hacerlas, nada concreto se ha visto. Es innegable que los perjudicados por estos paros siempre son los alumnos. Más allá de la reforma educativa, las autoridades de la Secretaría de Educación Pública deben impedir que estas acciones se repitan, en pro de la educación.
Por otro lado, existe la postura del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quien en voz de su líder, Juan Díaz de la Torre, ratificó el Día del Maestro al presidente Enrique Peña Nieto su determinación de acompañarlo en el impulso de la transformación de México, en particular en la Reforma Educativa.
Las evaluaciones permanentes a los maestros no debe verse como un punto negativo, al contrario, significa que se monitorea la calidad del docente para actuar en consecuencia y mejorar lo que hay que mejorar.
Y así lo dio a entender Díaz de la Torre al mencionar que “y los antagonistas políticos e ideológicos de nuestro sindicato deben dejar ya de estigmatizar a los trabajadores de la educación. Unos y otros, debemos darle ya una respuesta definitiva a la sociedad mexicana”, expuso.
La reforma educativa es un menester para la ciudadanía, más allá del golpeteo político, los disidentes deben conocer bien el contenido de la misma y entablar diálogo con las autoridades, en lugar de hacer protestas y movilizaciones.