Los hechos lamentables ocurridos en canchas de futbol, el más reciente la semana que terminó donde un sujeto acabó con la existencia de un jugador amateur que practicaba el futbol rápido, debe obligar a las autoridades policíacas, propietarios y supervisores de estos centros "de convivencia", pero sobre todo a la gente que gusta de este deporte a extremar medidas para que esto no se convierta en algo común dentro del mismo campo de inseguridad y hechos de sangre, donde ya solamente se dan a conocer los acontecimientos, hay tristezas, pasa el tiempo y no pasa nada. Hace un par de semanas quienes practicamos el deporte más popular nos sorprendimos al enterarnos de la trágica noticia en que una jovencita de apenas 17 años agredió con un pico de botella a otra dama -entrenadora-, a quien dejó sin vida tendida en la cancha donde practicaba este hermoso entretenimiento. Lo ocurrido debe plantear en el pensamiento de la gente que gusta de este tipo de competencias y acude con frecuencia a las canchas de futbol rápido y uruguayo, preguntas como el por qué se presentan estas tragedias, por qué se llega a tanto y sin duda alguna a tener más cuidado en el comportamiento dentro y fuera de la cancha sin hacer a un lado nunca el que se trata de un deporte solamente. No sé con precisión la forma en que tuvieron los hechos, tampoco lo que hay de fondo o detrás, lo que sí está claro es que en estas canchas se debe practicar el deporte como prioridad. Hasta hace años, en las canchas de futbol lo más grande que se podía reportar era la campal entre jugadores y hasta porras de ambos equipos, pero en la mayoría de las veces los mismos protagonistas evitaban que las cosas pasaran a mayores, o bien en el transcurrir del encuentro defensa y delantero se calentaban, se decían todo tipo de cosas, se retaban para pelear al finalizar el encuentro, pero cuando el árbitro daba el silbatazo final ambos jugadores se acercaban para darse un apretón de manos y hasta un abrazo, reconociendo que así pasa en el futbol. Hoy las cosas han cambiado, hoy el pensamiento de las personas, sobre todo jóvenes es más incontrolable y en las canchas de futbol de este tipo no se sabe si lo más importante es la práctica del futbol o la venta de cerveza… la respuesta todos la sabemos, sin embargo, estos asesinatos instalan focos rojos en las canchas y la medida requerida es inmediata, revisión constante en la entrada de estos centros y presencia constante de agentes de seguridad, lo que será difícil lograr por el funcionamiento que se aprecia en el servicio policiaco; la otra opción es la supervisión del propietario de las canchas, aunque también está complicado porque no podrá hacer nada frente a alguien armado; la tercera opción es la más efectiva y es la que debe adoptar la gente que acude a estas canchas…tengan cuidado con su comportamiento dentro y fuera de la cancha y tomen sus precauciones cuando observen algún mal comportamiento o presencia de gente extraña. Reconozco que no debemos ser alarmistas, pero ya ocurrieron dos hechos lamentables en las últimas dos semanas cuando hace años era muy raro que en una riña entre jugadores de futbol los resultados fueran lamentables. Ojalá y la autoridad atienda esta urgencia y no quede simplemente como una necesidad más de tantas que ya tenemos los torreonenses.