Nosotros Eventos Columnas Sociales

ORDENANDO EL CAOS

AQUÍ SÍ CABEMOS TODOS

Dalia Reyes

El afán por guardarlo todo de la mejor manera es muy propio de las mujeres. La sofisticación a la que hemos llegado en ese asunto no tiene límites y sólo un experto en urgencias femeninas puede resolver semejante necesidad.

Vaya cómo Tupperware nos entiende a las mujeres. Versiones originales y piratas de estos artículos cubren todas las necesidades de empaque, embalaje, archivo y guardado que surgen en nuestros hogares.

Fíjense nada más, esta marca de productos plásticos permitió a la mujer moderna salir de casa para ofrecer cosas que nos encierran la vida. Sí, la vida entera, porque no podemos evitar el vértigo de poner todo dentro de un bote, una caja, un paquete, bolsa resellable o bonita lonchera.

Si fuera posible, colocábamos a los niños en una maleta muy segura desde la noche anterior para cargarlos en el hombro por la mañana, cuando salimos destapadas -más con este calor- con una serie de empaques cuyos contenidos son insondables para los demás.

Ahora hay una serie de opciones para conservarnos la existencia: redondas, como en película de antes cuando la señora compraba un sombrero, hoy nos sirven para los calcetines. Las cuadradas con ventana, para guardar todo lo que no cupo en las redondas y podamos ver su contenido. Hay cilindros muy monos, donde ponemos todos nuestros cosméticos, organizados, claro, en cajitas rectangulares en su interior que a su vez tienen divisiones con espacios para insertar las envolturas de nuestras joyas más preciadas.

Los botes de lámina tuvieron éxito hace algunos años; luego vinieron los de cartón y tapa metálica, satanizados posteriormente porque habían transportado en ellos sustancias que podían dejar residuos peligrosos en los calzoncillos. Sinceramente, no creo que fueran más detonantes de los que ya portaba la ropa interior.

Hay empaques de fibra, muy ecológicos; los de lona, muy caros; de madera, decorativos; barro, delicados; plástico, contaminantes; herméticos, muy recomendables. ¿De qué material no hemos echado mano las mujeres para guardar nuestras posesiones?

Creo, señoras, que sí hemos pasado por alto una opción. La que usan los señores. Ellos no se pasan la vida buscando cajas y cajones para acomodar cuanto tiliche acumulamos en el bolso, el auto, la casa o la oficina. No lo hacen porque les basta el sillón de la sala: ahí pueden posarse periódicos, maletas, sacos, libros a medio leer.

Si no el sillón, el buró o la mesa del comedor y, lo más increíble, encuentran todo lo que necesitan, y si no lo encuentran no les preocupa demasiado, ya sacaremos nosotros una solución de nuestras cajas.

  dreyesvaldesotmail.com

Leer más de Nosotros

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Nosotros

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 842456

elsiglo.mx