Almita me contó cómo fue su proceso de aprendizaje siendo niña. Las vocales, por ejemplo, las aprendió de su hermano, quien con alma de mentor, le hacía repetir: "a, de árbol; e, de elefante…". Ella respondía entonces, sin temor a equivocarse: "a, de pino".
Como sea, ahora ella es una exitosa empresaria, y aunque es capaz de identificar sin error la primera vocal, no sólo tiene presente la categoría de esa letra, sino toda la clasificación de las especies naturales y tiene muy claro, desde hace años, que el pino es un árbol.
Las relaciones hechas por cada fulano y fulana en el mundo, cuando estamos aprendiendo, son impredecibles, eso nos queda claro, pues cada uno hemos vivido circunstancias diferentes y son ésas, tan personales, las anclas que echaremos al mar a la hora de adquirir aprendizajes.
Yo, como dijera Don Cornelio cuando le da cierta clase de alegría etílica, desgraciadamente, tengo puros hermanos muy inteligentes. Apenas veían mis esfuerzos por resolver una operación básica, ellos me abrían la cortina de las catafixias chabelianas y me mostraban procedimientos más prácticos e igual de efectivos. El problema lo enfrentaba yo en mi salón: el profe se empeñaba en acusarme de hechicera por no obedecer sus indicaciones y obtener, como quiera que hubiese sido, el resultado correcto.
Me quedé con el carácter levantisco desde entonces y, como hiciera Almita, defendí mi sistema a capa y espada en tanto pude demostrar que era capaz de llegar al resultado, conclusión o tesoro escondido con mis recursos. Podríamos decir que ambas hubimos de enarbolar la bandera de la liberación estudiantil por vivir en una época, llamémosla así, conservadora, tradicional y conductista.
¿Qué sucede hoy en día? Lo mismo, con ciertas consecuencias extendidas, pues si los hijos aprenden un método conservador pero efectivo, enfrentarán un juicio por lento aprendizaje por no transitar el camino largo preferido por los maestros. Mírenme cuán correcta, usé "preferido" y no consabido; todos estamos al tanto de cuán difícil es buscar caminos nuevos.
Como sea, las restas yo me las sé pidiendo prestado al de arriba y pagando al de abajo; Almita encuentra la "a" sin problemas en un pino. Tienen poco sentido, pero muy buenos resultados.
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