Necesitamos discernir con sabiduría los acontecimientos de los últimos días (el Papa, la violencia, la maestra…). Hay mucha información y muchos buenos líderes de opinión (no todos son buenos) que podemos consultarlos para no encerrarnos en nosotros mismos (lo que sería una negación de...
... nuestra búsqueda de verdad, esencial de nuestro ser como humanos), pero somos nosotros los que debemos formar nuestra opinión con un análisis crítico y libre de manipulaciones, para luego actuar con una consciencia bien formada. El objetivo de estas líneas es precisamente motivar a esta reflexión aunque, lo confieso, se intenta también aprender en la humildad a ser portador de esperanza, deseoso de expresar una identidad, propagando una dimensión global, irradiando la semilla que hace renacer. Intentando colorear las telas del alma. El don del lenguaje ha sido hecho para que nos entendiéramos entre nosotros, no para confundirnos. Cuán fácil sería si en vez de difundir historias que nos dividen, aprendiéramos a hablar el lenguaje del corazón, comprendiendo que todos estamos buscando las mismas respuestas.
Una tendencia muy común es dividir la humanidad entre buenos y malos y, claro, nosotros nos apuntamos entre los primeros. A las víctimas de algún delito los llamamos "buenos" y a la delincuencia organizada les llamamos "los malos" presumiendo orgullosamente una bondad que muchas veces está lejos de serla (ya de por sí, el orgullo es un gran defecto). Si analizáramos bien las causas de la violencia nos sorprendería ver quiénes son verdaderamente las víctimas y quiénes los victimarios. Las causas están en diversos ámbitos como el económico, el político, el social, el cultural y el educativo. Por ejemplo en el área económica; ¿Acaso no se exponen muchas personas a la inseguridad y a la violencia por causa del desempleo, la desigualdad, la pobreza, los bajos salarios, la discriminación, la migración forzada y los niveles inhumanos de vida? ¿No se ha favorecido en México un modelo económico de mercado incapaz de resolver los problemas sociales? Las oportunidades no son las mismas para todos, los precios los fijan los que controlan el mercado, el imperio de la ley del más fuerte en economía es una forma de violencia que genera frustración y rencor social. ¿Quiénes son los que no han hecho o exigido las necesarias reformas económicas?
La "emergencia educativa" que ha fracasado en formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y de dar un sentido a la propia vida, es también un factor provocador de violencia al educar sólo en función de la producción, la competitividad y el mercado. Los jóvenes son víctimas al mismo tiempo de una sociedad que no les ha dado un espacio para su realización y víctimas de las mafias criminales que suelen prometer dinero fácil y metas falsas.
El cuanto a los sindicatos en la educación, tan de moda en esta semana, los privilegios derivados de la centralización y de prácticas corporativistas y clientelares, generaron una estructura de dominación y de control que ha vulnerado la autonomía del proceso educativo y a despojado de capacidad de decisión a la escuela y al maestro, contaminando gravemente la noble tarea de educar. No ha sido sólo una persona la que ha propiciado la corrupción de este sistema sindical que consume enormes cantidades de recursos públicos que no llegan a derramar sus beneficios en los centros escolares. No es únicamente una "maestra" mala la causante de esta emergencia educativa. Es deber de todos colaborar para que los sindicatos no sean manejados por liderazgos sempiternos o ideologías con intenciones ajenas a la labor educativa. Es más, necesitamos comprometernos todos a hacer de la educación una auténtica prioridad en nuestras vidas.
¿Quiénes son los buenos y quiénes los malos? En una sociedad violenta y en una cultura de muerte a la que pertenecemos, debemos descubrir nuestra responsabilidad dentro de ella y dejar de darnos baños de pureza. El origen de la violencia y por tanto su solución, se basa en opciones fundamentales a favor de procesos de paz, que exigen una verdadera conversión en todos los ámbitos: personal y social. No será fácil pasar de la búsqueda del tener a la del ser cuando es ésta la mentalidad que recorre toda nuestra cultura actual. Pero si no se da esta conversión perecemos. Y todos tenemos necesidad de conversión. No hay que engañarse. La ruina que nos tocaría no sería solamente material: sería la ruina definitiva y total, el fracaso de la entera vida, de manera irrevocable. Sería la esterilidad, por una existencia improductiva, en la cual el proyecto humanizar no se ha realizado.
La Cuaresma que estamos viviendo, repite intensa y prolongadamente la exhortación a cambiar de vida. No nos conformemos con dejar de hacer cosas malas, sino decidámonos por construir estas nuevas relaciones, cambiando toda una mentalidad consumista, competitiva, hedonista, discriminatoria. Decidirse verdaderamente por una nueva manera de vivir las relaciones interpersonales. Una opción por la no-violencia, por la paz. Nuestros enemigos no son "los malos" sino la maldad donde quiera que se encuentre, incluso dentro de nosotros mismos. Nuestros aliados son todos los que, descubriendo la bondad de este proyecto pacificador, se atreven a ser parte de este proyecto. Todos son considerados hermanos: políticos y ciudadanos, sicarios y soldados, lejanos y cercanos, secuestrado y secuestrador, diferentes e iguales, víctimas y victimarios, parientes y desconocidos, pequeños y grandes, cercanos y lejanos, ricos y pobres, hombres y mujeres, de Lerdo, de Torreón, de Gómez o de China, cristianos y quienes no lo son. No hay ya "buenos y malos". Hay sólo los que han optado por la paz y los que aún no lo han hecho.
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