La desesperación ciudadana ante la inseguridad hace que se expandan los linchamientos de presuntos delincuentes por parte de turbas embravecidas, pero además -en un exceso que evidencia el preocupante vacío de poder- no únicamente lo perpetran sino que lo videograban y lo difunden a través de Internet y de la venta de DVD.
Como muestra de la creciente expansión de este recurso, que desde luego vulnera el estado de derecho y escala la violencia, está el linchamiento de 3 presuntos delincuentes en las calles de la colonia Independencia, de Monterrey, Nuevo León, el viernes 31 de mayo, es decir, el enardecimiento de las turbas llega a las zonas céntricas de las metrópolis mexicanas.
Así a la violencia e inseguridad que azotan Monterrey desde hace poco más de 4 años, hay que sumar las ejecuciones ciudadanas. Ciertamente la Colonia Independencia, una de las más antiguas de la ciudad, es una zona peligrosa, pero se encuentra a unos 200 metros del Palacio Municipal y a unos 300 de la Catedral regiomontana, además alberga en su seno a la Basílica de Guadalupe, que obviamente genera una gran afluencia de creyentes, particularmente con motivo de la celebración del 12 de diciembre.
Hay versiones contradictorias sobre los hechos, pero en las dos versiones (una, de un policía federal y otra, de una vecina del lugar) la policía federal se encontraba presente e intentó proteger a los detenidos, pero no logró su propósito, pues cuando los vecinos los identificaron como presuntos responsables de varios asesinatos y vínculos con el crimen organizado, fue imposible contenerlos. Mataron a uno de ellos y los otros dos se salvaron porque fueron lanzados a un barranco de varios metros de profundidad.
El miércoles 5 de junio, 5 días después, los habitantes de la misma colonia intentaron un nuevo linchamiento, ahora cuando en un rondín que realizaban detectaron en la azotea de un domicilio a un lavacoches drogándose con inhalantes y lo acusaban de haber cometido un robo. En este caso la policía estatal Fuerza Civil, pudo rescatarlo cuando cayó en su intento por escapar.
Todo indica que los vecinos de esta colonia, en pleno centro de Monterrey, ya se organizaron para autodefenderse y actuarán sin miramientos contra los presuntos delincuentes que localicen, obviamente sin darles ni siquiera derecho de audiencia, ya no se diga de debido proceso.
Pero igualmente preocupante fue lo que sucedió, el martes 4 de junio, en un paraje localizado entre San Cristóbal de las Casas y San Juan Chamula, Chiapas, donde un grupo de lugareños detuvo, desnudó, golpeó, roció con gasolina y prendió fuego a 3 presuntos violadores y asesinos. De acuerdo a las notas periodísticas los tres habían tirado el cadáver de una joven mujer a la que habían violado y asesinado. En el lugar del linchamiento quedó el cuerpo calcinado de uno de ellos y los otros 2 fallecieron en un hospital de San Cristóbal.
Sin embargo, los hechos se conocieron nacionalmente una semana después, cuando el video de la ejecución empezó a divulgarse en YouTube y el DVD con la videograbación a venderse por los vendedores ambulantes. Todo indica que los mismos linchadores decidieron difundir su actuación, para lo cual filmaron la ejecución y empezaron su distribución. La intención parece ser inhibir a los presuntos delincuentes, haciéndoles ver el riesgo que corren si se atreven a cometer sus tropelías en el municipio.
El video permite ver los rostros de varios de los participantes en el acto (no necesariamente como ejecutores, lo cual no es posible identificar), pero sí al menos como testigos presenciales de los hechos, por lo cual el riesgo que corren es muy alto; pero eso poco les importó al momento de filmarlo y hacerlo público.
La desesperación de la población es ya tal que están dispuestos a enfrentar a las autoridades, cometer los linchamientos (lo cual los convierte de inmediato en homicidas) frente a los policías y, todavía más, en un acto temerario difundirlo públicamente. Los impactos de la inseguridad sobre la población ya son tales que su temeridad ya no tiene límites, pues ya perdieron totalmente la esperanza de que la autoridad legalmente constituida pueda detenerla.
El problema es que esto conduce justamente a que prive la ley de la selva: el triunfo del más fuerte (sea por el número, el armamento o la sorpresa) y eso a lo único que conduce es al incremento de la violencia y, en muchos casos, el sacrificio de inocentes, pues ante la imposibilidad de defenderse, la turba puede sacrificar a cualquiera por simples actitudes sospechosas como sucedió con los 3 policías (2 murieron calcinados y el tercero fue rescatado con vida y logró recuperarse) en noviembre de 2004, en Tláhuac, Distrito Federal.
Hasta hoy las autoridades pretenden minimizar los hechos y, ante el silencio oficial, lamentablemente algunos de estos casos no son siquiera conocidos por la opinión pública, por ejemplo, los linchamientos en la Colonia Independencia en Monterrey, pasaron desapercibidos para la mayoría de los medios masivos de comunicación; y el alardeo de los linchadores chiapanecos recibió un poco más de difusión, pero no mereció mayor atención.
Ignorar o esconder los hechos delictivos que siguen presentes a lo largo y ancho del territorio nacional, no es la solución al problema de la inseguridad; podrá ayudar a disminuir la percepción, pero la violencia continuará y lamentablemente a lo único que conduce es a que las víctimas de la misma busquen justicia por su propia mano.