Un grupo de académicos y especialistas convocados por el centro de estudios Res Pública propuso la despenalización gradual de las drogas en Chile, pero con un fuerte control sobre su producción y consumo.
La idea está contenida en un estudio desarrollado por 12 especialistas y académicos reunidos por Res Pública para realizar un diagnóstico y elaborar las soluciones a una batería de problemas detectados en el país.
El resultado del trabajo del grupo, coordinado por el académico de la Universidad Católica y ex economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Klaus Schmidt-Hebbel, es la elaboración de 95 propuestas.
En cuanto a la droga, un tema altamente sensible sobre todo para los sectores conservadores de la sociedad chilena, la conclusión de los expertos es “avanzar hacia la despenalización, con un estricto control en la producción, comercio y consumo”.
Esto incluye una regulación del mercado, tributación y programas de salud pública, prevención y adicción.
La legalización de las drogas, a excepción de la pasta base, es en un periodo de tres a 10 años, según la propuesta de Schmidt-Hebbel y de Eugenio Guzmán, decano de la facultad de Gobierno de la privada Universidad del Desarrollo.
El diagnóstico de este problema parte de que la batalla contra las drogas ilegales se ha perdido en Chile y en el mundo, y la legalización significa darle a las drogas un tratamiento equivalente al que hoy tienen el alcohol y el tabaco, afirmó Guzmán.
Pero las propuestas no se quedan sólo en un tema de impacto mediático, como el de las drogas, sino que abarca un conjunto de áreas de la vida económica, política, cultural e institucional del país.
Las proposiciones van desde una nueva reforma tributaria, hasta cambios en educación, políticas sanitarias, minería, energía y medio ambiente, ir a un régimen parlamentario y la descentralización con elección local de las autoridades.
El grupo Res Pública espera que este sea un punto de partida para un debate que sea nacional, pero sobre todo buscan sensibilizar a las cúpulas políticas, a los comandos electorales, a los tomadores de decisiones.
Como lo señaló a medios locales Andrea Tokman, economista de la Universidad Católica y doctorada en la Universidad de California, que fue una de las coordinadoras del grupo, “nuestras propuestas no constituyen un programa de gobierno”.
Se trata, apuntó, de “propuestas para enriquecer el debate nacional y la elaboración de programas de las distintas candidaturas”.
Por su parte, Klaus Schmidt-Hebbel, indicó que entre las 95 ideas elaboradas por el grupo, “hay propuestas radicales que no es posible implementar en el corto plazo y que de todas formas buscamos introducir en la agenda pública”.