¿Qué dice el perfume de ti?
El perfume es considerado una combinación entre arte y ciencia. Su palabra proviene del latín per fumare, que significa “para ser convertido en humo”, ya que en su origen las materias olorosas se quemaban en carbón, para que su humo aromático ambientara los lugares.
El perfume se clasifica según su origen o materia prima en: cítricos, como limón, naranja o mandarina; olores frescos o frutales: melocotón, ciruela y albaricoque; florales: el más común es la lavanda; silvestre: la unión de lavanda con otros acordes vegetales silvestres, como salvia o pino; aromáticos: tomillo, anís y romero; especiados: clavo, canela o nuez moscada; que tienen una nota cálida y otra dulce; «amaderados»: sándalo, cedro, pacholí (que acompañan a muchos perfumes de nota de fondo); balsámicos: el benjuí y el opopánax de Perú; animales: secreción de glándulas abdominales de castor. Almizcle: de glándulas del almizclero o del cuervo. Civeto: extraído del gato de algalia. Ámbar gris: de las vísceras del cachalote; café o tabaco: usado en perfumes masculinos.
Cada perfume puede adaptarse a un tipo de personalidad específica. Por ejemplo, un perfume florido es fresco, discreto, chispeante, elegante, delicado y sutil. Un chipre es clásico, misterioso, equilibrado y distinguido. De los helechos se dice que son deportivos, tonificantes, vigorosos, dinámicos, atrayentes y estimulantes. De los «amaderados» y los orientales se dice que son exóticos, cálidos, envolventes, misteriosos y profundos. De los de origen animal, se dice que son secos, densos, intensos y sugerentes.
Hay quienes afirman que uno no escoge el perfume..., sino que el aroma te elige a ti. Se elegirá un perfume, que además de resultar agradable al olfato, se adapte mejor a cada forma de ser y de vivir. Por ejemplo, los jóvenes generalmente utilizan un perfume floral. Si una persona es muy activa y deportiva es probable que se sienta atraída por los aromas verdes. Si es considerada exótica y extravagante, le gustarán los perfumes orientales.
Por otro lado, cuando una persona es amante de los aromas y sabe distinguir uno de otro, tendrá diversos aromas preferidos. Utilizará algunos para ir a la playa, otros para trabajar o para asistir a alguna reunión elegante. La relación aromática que cada quien establece con sus perfumes dependerá de los gustos y personalidad, pero por lo común siempre se muestran tendencias a una familia de olores, de acuerdo a los perfumes que se utilizan.
CARACTERÍSTICAS DEL PERFUME
Cuando existe predominio de algunas notas en un perfume se le llama carácter, del cual depende que sea clasificado en el género de masculino o femenino. Ahora bien, aunque no existan notas claramente preestablecidas en las diferencias aromáticas entre un perfume masculino y uno femenino, lo que sí existe es una clara coincidencia de criterios en las personas, seguramente influenciadas por la cultura, al definir si una fragancia es de hombre o mujer.
Las flores dan sofisticación a una composición; si un perfume lleva rosas y nardos es preferido por las mujeres, mientras que cuando lleva jazmín y geranio, es a los hombres a quienes les resulta más agradable. Las notas chipre son acogidas por ambos sexos, pero su preferencia depende de qué otro aroma estén acompañadas para lograr ser del gusto de uno u otro sexo.
Cada personalidad tiene un perfume o familia de perfumes apropiados. Para los hombres deportivos se recomienda el uso de las notas cítricas o las chipre, mientras que para los clásicos, las lavandas en general. A los hombres de personalidad reposada y tranquila les pueden agradar las notas verdes o especiadas. En lo referente a los hombres de personalidad indefinible, un poco excéntricos o distraídos, se les recomienda utilizar las notas de helechos.
Una cuestión interesante es que un mismo perfume no huele igual sobre la piel de una persona, que sobre la piel de otra, ya que existen factores naturales que modifican el olor, tales como el pH cutáneo. Además, el pH de la piel varía en función del sexo, tipo de alimentación, grado de transpiración y los hábitos de higiene de cada persona.
MISION DEL PERFUME
En el perfume encontramos varias aplicaciones. En primer lugar, comunica un olor en sí mismo, es un medio esencial que la persona utiliza para crear una atmósfera personal, ofrecer un atractivo simpático y dar la impresión de estar aseado.
En segundo lugar, el perfume se utiliza porque el olor tiene un papel dominante al decidir comprar un producto determinado para el aseo personal o cosmético; éste es el caso de los jabones, las cremas, productos de tratamiento cosméticos, lociones de afeitar, champú o desodorante.
El perfume tiene la misión de cubrir las notas desagradables internas o externas de ciertos cosméticos, como las cremas, productos de tratamiento, cosméticos, líquidos para la permanente y esmalte de uñas.
También tiene la misión de enmascarar las notas desagradables características de ciertos ambientes, utilizando el perfume como desodorante para cocinas y lavabos. Asimismo, equilibra el olor de otros productos de uso diario como depiladores y quita manchas. Por otra parte, el perfume se utiliza para disimular propiedades que el producto al que se va aplicar no posee, como cuando se quiere simular el olor de un carro que no es nuevo.
UN PERFUME PARA CADA PERSONALIDAD
Una vez que se han considerado los aromas que transmite cada tipo de perfume, es hora de ver cuál es el tipo de aroma propio para cada personalidad, pues con el aroma se refuerza lo que se desea transmitir de sí mismo, al tiempo que se envía una imagen olfativa adecuada para cada persona. En ocasiones, aquí es donde la personalidad «choca» con el olor, y se transmiten actitudes u olores que no nos agradan, porque podemos engañar a la vista, pero nunca al olfato.
Para las personalidades alegres, se recomiendan aromas florales y frutales. A las personas conservadoras se les sugiere utilizar el «perfume de moda». La personalidad deportiva y amante del ejercicio, puede usar fragancias frescas y cítricas. Las combinaciones de chipre y aromas florales son para personas discretas. Si alguien es emprendedor y le gusta el riesgo, los aromas «amaderados» le van bien. Por su parte, las personalidades seductoras utilizan perfumes cálidos de aromas dulces, o bien alguna composición floral, «amaderada», con notas de ámbar, almizcle o civeto.
Al hacer combinaciones inadecuadas y aplicar un enjuague o champú intensos, la función del perfume se verá opacada. Por ello, se debe analizar qué aroma se desea que predomine, pues si se elige el de algún producto cosmético, será necesario no utilizar cremas perfumadas que confunden al olfato y «lo mareen», dando como resultado un olor dominante (ya sea el del perfume, la crema o el champú) o terminando con una revoltura de todos los anteriores, dando pie a un desagradable dolor de cabeza.
Hay que aclarar que aunque la mayoría no alcanza a diferenciar entre un perfume «amaderado» y uno con aroma frutal, hay personas cuyo olfato es tan sensible y delicado, que distinguen los compuestos de cada aroma y logran expresar las emociones que emanan de los olores. Cada quien selecciona sus aromas, o bien, decide si prefiere dejar al azar la impresión olfativa que comunica a los demás.
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