Daños.En la imagen un recorrido aéreo de las zonas más afectadas por los huracanes “Ingrid” y “Manuel” en Sinaloa.
El lodo y el agua irrumpieron sin tregua en las viviendas de la Colonia Infonavit Humaya, al norte de Culiacán. Llegaron hasta el más mínimo hueco de cada hogar y causaron daños materiales por millones de pesos.
Camas, colchones, refrigeradores, estufas, comedores, salas y televisores fueron algunos de los muebles que perdieron los habitantes del sector, entre ellos José Juan Tadeo. Este hombre, junto a sus dos hijos y su esposa, pasó el pasado jueves las horas más amargas al ver con horror cómo desaparecían años de trabajo en tan sólo segundos.
José Juan vio desde su ventana la interminable lluvia. Observó cómo poco a poco los escurrimientos se convirtieron en arroyos, los arroyos en charcos y los charcos en una enorme inundación que alcanzó el metro y medio de altura. "Toda la noche llovió (miércoles), Todo el día (jueves). Las paredes empezaron a humedecer, empezaron a salir goteras que antes no había, se empezaron a juntar charcos en la calle. Sin pensarlo el agua llegaba a la puerta de mi casa y dos horas después ya había entrado a la sala", señala.
"Con cubetas, escobas, trapeadores intentamos sacar el agua, pero llegó un momento en el que nos dimos por vencidos, vimos que subía y subía y afuera no paraba de llover. Caminamos entre lodo y escombros, pero soportamos dentro hasta que se terminó, en la tarde de ese día".
José Juan dice haberle dado gracias a Dios por haber parado la lluvia antes de que ocurriera una tragedia mayor.
Con la luz del Sol y el desfogue del agua, la familia Tadeo empezó las labores de reconstrucción.