César Arturo Ramos Palazuelos fue la joven revelación del arbitraje en el Clausura 2013, ganando a ley el derecho de pitar la final del Torneo de Copa que recién se efectuó ganado con todas las de la ley por este Cruz Azul que sigue haciendo cosas impactantes en la final.
César apareció en un momento en que el arbitraje mexicano entraba en un tren lleno de enojos, críticas y polémicas, dándole frescura a la delicada tarea de impartir justicia entre equipos llenos de jugadores con colmillos largos y afilados.
Protegido y educado por Gilberto Alcalá. Ramos ha mostrado esa seguridad que sólo quien tiene conocimientos y capacidad puede ofrecer. Lo comparamos con los años juveniles de Mendoza Guillén y Arturo Brizio Carter que se convirtieron en ejemplo de capacidad y honestidad.
El trabajo de los árbitros es de los más delicados y exigentes, por ello pocos son los que realmente destacan y dejan huella. Han venido del extranjero algunas figuras importantes que incluso se han quedado a vivir en México como Arturo Yamasaki, a quien tanto debe nuestro balompié.
Ya nos decía el otro día el buen amigo Fermín Hermosillo, que sigue perteneciendo al Colegio de Árbitros de La Laguna, que a pesar de lo difícil de la profesión de los silbantes siguen surgiendo en la provincia mexicana buenos exponentes como Ramos Palazuelos de Culiacán, Sinaloa.
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