Fue Alejandro Irarragorri quien en un viaje por América del Sur vio a Christian Benítez, quien jugaba para el Nacional de Ecuador y al poco tiempo lo traería al equipo de la Comarca, haciendo su presentación en las oficinas que el club tenía en la Ciudad Industrial de Torreón.
Ya vestido de verde y blanco, Chucho debutó en el viejo Estadio Corona con corte especial de pelo con parte de cabello mostrando el número once. No era afecto a las entrevistas y acostumbraba llegar al último a los entrenamientos de pretemporada, pero todo se le perdonaba por su capacidad goleadora.
Ayer, la noticia de su fallecimiento sacudió a la Comarca y a todo México, pues acaba de ayudar al América a volver a ser campeón. Aquí nacieron sus primeros hijos, Christian y Emily, y ya con las Águilas anunció la llegada de otro hijo metiéndose el balón bajo la camiseta después de anotar.
Al mediodía, en la capilla del TSM se celebró misa en su memoria y ahí los jugadores hablaron de usar la camiseta con el número once mañana en Puebla, y el sábado la directiva santista colocará el nombre de Benítez en el Salón de los Guerreros de Honor.
Uno de los héroes de la jornada dos fue Daniel Ludueña, ahora vestido de tuzo, quien anotó señor golazo de larga distancia, como anunciando sus viejos deseos de vestir la camiseta tricolor.
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