Florence Cassez está ya muy contenta en Francia. Recibida como si de una personalidad se tratara, la ciudadana francesa que fue acusada e identificada por sus víctimas como compinche de sus plagiarios, goza de gran fama ahora y aparece como heroína en Francia, porque supo aguantar estoicamente una prisión de 7 años.
Por partes: hace siete años justamente, el entonces responsable de la extinta Agencia Federal de Investigación, Genaro García Luna, que a la sazón se convertiría en el supersecretario del gobierno de Felipe Calderón, montó un numerito televiso para que se pudiese tener evidencia de video del proceder en la detención de los plagiarios pertenecientes a la banda que se supo se denominaba Los Zodiacos.
Los hechos donde habían sido capturados los presuntos delincuentes, en realidad habían ya ocurrido, pero el ingeniero García Luna invitó a las televisoras con el ardid de que la captura se estaba realizando en plena flagrancia de los criminales.
Con el tiempo, el asunto tomó notoriedad política, al punto tal de tensar las relaciones diplomáticas entre la nación francesa y el Estado Mexicano. Durante el gobierno de Nicolás Sarkozy, éste necesitó desviar la atención pública francesa, ya que Francia junto a la región de la eurozona, comenzaba a desplomarse por la crisis financiera mundial estallada en septiembre de 2008.
Por ello, Sarkozy, un político frívolo que tomó más relevancia por su unión con la modelo Karla Brunni que por su pericia al frente del gobierno galo, tomó como bandera la defensa de su conciudadana detenida por secuestro, para ganar popularidad entre sus gobernados, aparentando ser uno de los presidentes que defendía a cada uno de sus compatriotas en el mundo. Cassez fue un asunto excelente para ese motivo. Incluso, en su visita oficial a México, al entonces mandatario de ese país europeo se le sugirió no llevar a la agenda pública el asunto de la presunta secuestradora; lográndose justamente el efecto contrario. Sarkozy hizo en tierras mexicanas una defensa, que en el fondo a él le retribuía notoriedad para con su pueblo, que estaba ya próximo a acudir a las urnas, para refrendarlo en el cargo, cosa que no obtuvo, porque fue derrotado electoralmente por el socialista y actual presidente François Hollande.
Por otro lado, el escenario político en México era justamente inverso: el presidente Felipe Calderón había decidido centrar la agenda de su gobierno en el tema de seguridad, y había apostado todas sus canicas en su modelo policial, al autor del montaje televiso que a los años, sería el hecho por el cual la Suprema Corte de Justicia de la Nación otorgó el amparo liso y llano a Cassez, el Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.
Con estas circunstancias, el caso de Florence Cassez se volvió más político que judicial, con Sarkozy fundamentalmente antes, y luego Hollande con el seguimiento del mismo, y por el otro, Felipe Calderón y su sexenio policial fallido, defendiendo su postura de haber mantenido tercamente contra viento y marea a García Luna.
Sin embargo, había un tercer elemento. Con la ya desde hace años instaurada democracia en México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, integrada por once ministros, habían tomado notoriedad pública, porque al aparecer en realidad la separación de poderes, estos letrados señores lideraban uno de los tres poderes del país, que no es cosa poca.
Así, cayó en manos de la ministra Olga Sánchez, que había sido ya reconocida por su criterio concordante con causas progresistas o liberales, con más tendencia a la izquierda de moda, esa que dice que por la calle hay ciudadanos como el subcomandante Marcos, con capucha hablando frente a la Cámara de Diputados, aun cuando encabezó una rebelión que mató a varios policías municipales en Ocosingo. De ese tipo de criterios son los que asume la ministra Sánchez. Cabe decir que por supuesto que existe y es necesaria una izquierda seria y responsable, ojalá en México un día aparezca, pero eso es otro tema.
Existe una eterna discusión sobre si el Derecho es una ciencia, yo sostengo que sí lo es, ya que cumple con la definición mayormente aceptada que describe ciencia como "conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados y susceptibles a ser articulados unos con otros", pero creo que no es una ciencia exacta, y ahí estriba la diferencia. La votación para otorgarle el amparo se dividió en la Sala correspondiente de la SCJN en 3 a favor y 2 en contra. Si uno pregunta a cinco, a mil o diez mil personas cuánto es 2 más 2, no habrá otra respuesta correcta más que 4. En Derecho, no es así. Lo que quiero decir es que pudo haberse tomado otra resolución que dejara a Cassez en la cárcel, como se merecía estar si fue reconocida plenamente por sus víctimas así como por sus cómplices. También es sólida la decisión que tomaron de liberarla, porque elementos de sobra hay de que fueron violadas sus garantías; se demuestra pues que hubo aplicación de criterio.
Tal vez a doña Olga Sánchez y a sus compañeros ministros influyó el hecho que su decisión los iba a catapultar a la fama, tal como le sucede a los políticos comunes de altos vuelos, y como ellos, les sedujo tomar un camino legal, que los ubicara en ese escenario. Esto es sólo una suposición, por lo pronto, la familia de los secuestrados sigue implorando justicia, mientras Cassez es ya una estrella.