¿Se acuerda usted de Arturo Beltrán Leyva? Fue líder de la banda de su apellido y cayó abatido por miembros de la Marina de México en Cuernavaca el 16 de diciembre de 2009. Se dijo entonces que la organización estaba virtualmente desmantelada.
Con anterioridad, el 21 de enero de 2008, había sido detenido Alfredo Beltrán Leyva. El 30 de diciembre de 2009 se detuvo Carlos Beltrán Leyva. El 30 de agosto de 2010 cayó Édgar Valdez Villarreal, La Barbie. El 12 de septiembre de 2010 tocó el turno a Sergio Villarreal Barragán, El Grande. El primero de octubre de 2014 fue detenido Héctor Beltrán Leyva.
Si el gobierno federal puede presumir de haber desmantelado toda una banda importante de narcotraficantes, ésa es la de los Beltrán Leyva. ¿Cuáles fueron las consecuencias? ¿Cayó el tráfico de drogas? ¿Se redujo la violencia? Ninguna de las dos.
Los Beltrán Leyva surgieron en Sinaloa como consecuencia del debilitamiento del grupo de Joaquín (El Chapo) Guzmán. Uno de sus operadores era Clotilde Toribio Rentería, alias El Tilde, quien se formó con La Barbie dentro del grupo de Los Pelones, que formaban parte de la organización de los Beltrán Leyva. En 2011, tras la muerte o aprehensión de sus jefes, fundó su propia organización, Guerreros Unidos.
El Tilde fue detenido en julio de 2012 en Santa Fe, ciudad de México. Mario Casarrubias Salgado, el Sapo Guapo, quien provenía también de la organización de los Beltrán Leyva, tomó el control de Guerreros Unidos, pero también se le aprehendió el 29 de abril de 2014. El liderazgo lo tomó un individuo apodado El Chucky, quien presuntamente ordenó la matanza de los normalistas de Ayotzinapa porque pensó que éstos eran aliados de Los Rojos (Milenio 10.11.14). ¿Quiénes son Los Rojos? Un grupo rival que tiene presencia principalmente en Chilpancingo y que también es una escisión de los Beltrán Leyva (Excelsior 5.10.14).
El proceso de creación de nuevas bandas cada vez más sangrientas lo hemos visto una y otra vez. El verdadero monopolio del tráfico de drogas en México lo tuvo en la década de 1980 el cártel de Guadalajara. Pero la detención y muerte de sus principales líderes --Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo- hizo que surgieran otras. Ya no eran propiamente cárteles, sin embargo, porque estaban en violenta competencia con grupos rivales. El de Sinaloa lo encabezaba El Chapo; el de Juárez, Amado Carrillo, el Señor de los Cielos; el del Golfo, Juan Nepomuceno Guerra y Juan García Ábrego; el de Tijuana, los Arellano Félix. La muerte y detención de los nuevos capos ha llevado a la multiplicación de bandas a grado tal que cada vez es más difícil mantener el registro de todas ellas.
Los especialistas siempre advirtieron que la estrategia de matar o detener a capos no podía por sí sola derrotar al narco ni impedir la violencia. Por el contrario, entre mayores fueran los éxitos del Estado, el resultado sería una multiplicación de las organizaciones criminales y un incremento de la violencia. Los nuevos líderes no sólo son más numerosos, y tienen por lo tanto que marcar su territorio, sino más jóvenes y más crueles. Muchas veces no miden las consecuencias de sus actos, como al parecer ocurrió en el caso del secuestro y ejecución de los normalistas.
Hoy Enrique Peña Nieto vive la mayor crisis política de su gobierno debido a uno más de los crímenes de esta hidra del narco. Quizá el presidente debiera aprender de la experiencia mitológica de Heracles. Seguir cortando cabezas de la hidra en nada ayudará a resolver el problema
LA CASA BLANCA
En política una imagen es más poderosa que cualquier boletín de prensa. Las fotografías de la lujosa Casa Blanca de la pareja presidencial, que Los Pinos dice es propiedad de Angélica Rivera, están haciendo un gran daño al presidente Peña Nieto en uno de los momentos más difíciles de su gobierno.
Twitter: @SergioSarmiento