¿Por qué la terapia es para mí?
Asistir a un tratamiento psicológico es una de las decisiones que consideraríamos que jamás tomaríamos en nuestras vidas, debido principalmente a que se piensa que asistir con un especialista nos etiqueta como "locos", incapaces de decidir o tomar el rumbo de nuestra vida o debido a que tenemos la idea de que no existe mejor ayuda que nosotros mismos o en su defecto pensar en cómo voy a ir a pagarle a alguien por sólo escucharme.
Los tiempos han cambiado y la afluencia al consultorio psicológico se ha incrementado, mucho de esto por la toma de consciencia de las personas sobre el tratamiento, el incremento en la depresión, o estados afectivos denominados "confusos" o incluso por la canalización de las diferentes instituciones académicas en función de buscar alternativas para las conductas que no son entendidas o al menos esperadas dentro del aula.
Las personas que ya han tomado un tratamiento o experimentado la vivencia de lo que es, generalmente se sienten satisfechas y con la firme idea de que su vida o al menos la perspectiva que tenían de ella ha cambiado. En algunos casos, pocos desde mi punto de vista, la idea es que no funcionó, quizás debido a las pocas sesiones a las que se asistió con la consiguiente falsa esperanza de que las cosas se solucionen rápidamente.
Tomar terapia como coloquialmente se le dice es una decisión no tan sencilla como parece, implica que el individuo en un inicio reconozca que lo sucedido en su vida no va de acuerdo a sus expectativas, se siente insatisfecho con lo vivido o de plano se siente fuera de su contexto y se percibe incapaz de encajar en situaciones que los demás están como pez en el agua.
El segundo paso en la toma de decisión tendría que ser la responsabilidad y la madurez con la que una persona puede asumir que tiene que hacer algo por esa insatisfacción o confusión por la cual pasa, sin embargo en este punto preferimos recurrir a las respuestas fáciles: ir con un amigo, incrementar nuestra ingesta de alcohol, o el deporte favorito por excelencia del mexicano, que es echarle la culpa al otro.
Pero pensemos positivamente y asumamos que se es responsable como muchas personas lo hacen y pasemos al tercer paso que parecería ser que al buscar ayuda, el proceso termina. Al contrario es cuando inicia el verdadero cambio ya que el paciente asume hacerse responsable de asistir al tratamiento, contar su percepción de su historia y estar presente un buen tiempo en psicoterapia.
¿Solucionado? No, falta todavía otro pasito donde muchos nos atoramos, y es comprometerse con el cambio. Poder asumirnos como agentes de cambio de nuestra propia vida y decidir que somos nosotros los dueños de nuestro destino, no es fácil, sobre todo si se da uno cuenta que las decisiones que hemos tomado a lo largo de la vida no han sido las adecuadas y nos han ocasionado cicatrices en el alma, o dolores cardiacos.
Se ve difícil en un inicio pero créame y no por ser psicólogo se lo digo, el tomar una psicoterapia es una de las decisiones más trascendentes de su vida, porque toma consciencia de sus verdaderas capacidades y al mismo tiempo le permite hacer las paces con ese pasado que ya se fue y muchas de las veces hace que nuestras conductas parezcan que nunca se ha ido y seguirá de metiche en el futuro.
Mi estimado y querido lector le dejo estas notas, que como diría Lolita Ayala, es información que cura, ojalá y al estar leyendo estas líneas en su ipad, celular o diario, tome esa decisión que ha postergado por un buen tiempo dejándose llevar por opiniones ajenas y haciendo a un lado la más importante: la suya.
¡Hasta la próxima!
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