Después de más de un año y medio de tener detenida la iniciativa para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, el Congreso de Coahuila decidió darle para adelante a la propuesta y con 19 votos a favor y uno en contra (faltaron 5 diputados en votar), en tierra coahuilense es reconocido el matrimonio de igual forma para los homosexuales.
Los dos diputados panistas se reservaron los artículos 253, 254 y 255 donde se trata el centro de la discusión de si el matrimonio es igualitario, en tanto en el resto de todas las reformas votaron en el mismo sentido de los demás diputados.
La idea de reformar el código civil coahuilense fue presentada por el diputado Samuel Acevedo, del Partido Social Demócrata, el día 12 de marzo del año pasado, y apenas esta semana el Congreso decidió introducirla a la legislación vigente.
Con estas nuevas disposiciones, el gobernador Rubén Moreira continúa en su ruta de darle al estado una legislación de tipo "progresista". Hace algunos meses había hecho válida la adopción legal por parejas homosexuales e incluso existía una figura llamada Pacto Civil de Solidaridad que si bien reconocía ya la unión, no tenía la fuerza legal suficiente para obligar a los institutos de seguridad social en México, como lo es el IMSS, el ISSSTE o el Infonavit a proporcionar los derechos al esposo (a) del derechohabiente.
La discusión pudiese parecer interminable, a algunos les parecerá correcto y antidiscriminatorio el que dé igual si los contrayentes matrimoniales sean de distinto sexo o del mismo. A otros más, les puede parecer una abominación y una decisión contra natura otorgar a una pareja del mismo sexo las mismas obligaciones que a un matrimonio heterosexual.
A Rubén Moreira le parece más bien una oportunidad para seguir pareciendo un gobernante de corte modernista, que introduce iniciativas a su servil Congreso donde las modificaciones propuestas coloquen al estado en la palestra de entes soberanos como una entidad que sabe incluir en su legislación normas progresistas.
El mismo Pacto de Solidaridad, la figura del divorcio incausado, hasta la controversial ley para las personas desaparecidas, y ahora esto de los matrimonios igualitarios, son hechos incontrovertibles que al mandatario estatal le gusta ocuparse de estos temas, que ciertamente está entre sus facultades constitucionales hacerlo. Incluso el gobernador se jacta de ser de los primeros en observar los mandatos de los convenios internacionales que ha signado México y que todas las legislaturas tendrán que obedecer obligatoriamente.
La realidad material es que poco o nada afectará a los ciudadanos coahuilenses si aquí el matrimonio es lo mismo si es entre homosexuales o heterosexuales, si un juez decide o no dar en adopción a un infante a una pareja del mismo sexo o no, el pobre bebé de suyo ya no tenía padres naturales, por eso se encontraría en la situación de ser otorgado en adopción, así que quizá a final de cuentas estará mejor aunque sea con dos personas del mismo sexo que en un orfanato.
Lo que sí afecta materialmente a la inmensa mayoría de los coahuilenses es el desfalco multimillonario del que fuimos objeto todos en el sexenio de Humberto Moreira, hermano del actual señor gobernador. Los 36 mil millones de pesos contraídos como empréstitos, de los cuales no se ha aclarado a dónde fueron a parar 18 mil de ellos, y si se agrega que 8 mil millones (son cifras redondeadas todas) se contrajeron de manera ilegal, y después el mismo grupo del poder lo legalizó, eso sí afecta, sin importar color, raza, condición social o preferencia sexual.
Ahora que don Rubén proclama a los cuatro vientos ser un servidor público que legisla por igual y el reconocimiento pleno de los derechos humanos, cabe preguntarle cuándo actuará para aclararle a los coahuilenses cómo es que fuimos desfalcados con la multimillonaria deuda, que haciendo un cálculo somero de los 36,000,000,000 de pesos que se contrajeron, entre los alrededor de 2,950,000 coahuilenses que somos (todos incluidos, jóvenes, niños, adultos, ancianos) nos corresponde igualitariamente deber $12,203 pesos a cada uno. Aquí sí, todos somos parejitos, igualitos, sin distinción alguna: ¿cuándo propondrá nuestro gobernador una ley de ese tipo, de esas igualitarias que tanto dice defender?