Hacía varios meses que no llovía, y el Árbol de los Frutos del Bien y del Mal se estaba marchitando. Se le veía seco sobre todo en la parte de los Frutos del Bien. Al parecer los del Mal aguantaban más.
Fue Adán con el Señor y le pidió:
-Mándanos la lluvia.
El Padre prometió que esa misma tarde haría llover.
Sin embargo no llovió.
-Señor -se quejó Adán-, dijiste que ibas a enviar la lluvia, y la lluvia no llegó. ¿Por qué?
Respondió el Padre:
-Para que Yo haga un milagro ustedes deben tener fe. Y no vi que prepararan los paraguas.