En su sillón frailero el viejo Don Juan perdía la mirada en un horizonte que sólo él veía.
Ciutti, su fiel criado de siempre, supo que su señor estaba haciendo recuerdos del ayer. La preguntó:
-Señor: ¿estáis evocando vuestra vida de soldado?
Contestó Don Juan:
-No.
-¿Estáis haciendo memoria -volvió a preguntar Ciutti- de vuestros duelos y vuestros desafíos?
El sevillano respondió:
-Tampoco.
Quiso saber el servidor:
-Entonces, señor, ¿de qué os acordáis?
Le dijo Don Juan:
-Estoy recordando lo único que recuerdo de mi vida. Las estoy recordando a ellas.
¡Hasta mañana!...