Me habría gustado conocer a este soldado norteamericano que combatió en Italia en la Segunda Guerra.
Había dejado novia en Estados Unidos, y soñaba en regresar para casarse con ella, pues estaba enamorado de la chica, que le hizo promesa de esperarlo.
No lo hizo. Inconstante, empezó a salir con otros. Le envió una carta al soldado en la que daba por terminadas sus relaciones con él y le pedía que le devolviera el retrato que le había entregado cuando se fue a la guerra.
El muchacho, entonces, les pidió a sus compañeros que le dieran fotografías que les sobraran de sus novias o amigas. Juntó una veintena o más. Se las envió todas a la chica con un mensaje que decía: "Perdóname, pero no recuerdo cuál de éstas eres. Toma tu retrato y envíame de vuelta los demás".
Me habría gustado conocer a este soldado. Sabía que con la risa se quita el amargo sabor del mal de amores.
¡Hasta mañana!