Durante las vacaciones para todos son muy tristes las despedidas. Hoy, fuera de las redes, desconectado en una desconexión necesaria he prescindido absolutamente de los likes, los retweets y los halagos cibernéticos.
Y esto es precisamente mi comentario hoy: la necesaria desconexión para privilegiar el contacto humano, el abrazo, el beso a los hijos y a los padres, las llamadas y la calidez que hasta el momento no han logrado suplir los medios emergentes como las redes sociales digitales.
En este tiempo de vacaciones invito a mis lectores, a quien me privilegie con sus ojos al leerme a abrazar a los suyos, a la familia, a los que se han ido y a los que están porque todos tenemos a alguien al lado, muy cerca a quien necesitamos y nos necesita y si en algún momento sentimos que no somos necesarios y no le faltamos a nadie entonces el abrazo más importante es el abrazo a uno mismo.
En estos días en la comarca hemos vivido el privilegio de sentir la lluvia que lo mismo nos limpia y nos enjuaga (o nos enjuga), tiempo entonces de reflexionar y de cerrar filas, de ponerle pausa al pensamiento incluso a la conciencia y de llevar la "camisa en flor" de la que hablaba Silvio en sus canciones de rabia y consideración.
Tiempo necesario y prudente de correr y de pensar pero no de detenerse en el solaz del pensamiento sino de actuar hacia adentro, hacia el núcleo y de permitirse extrañar, amar, creer, olvidar y sobre todo… perdonar.
Es urgente.
Y necesario.
Y sobre todo es humano.
Tomarse un descanso del trajín diario para soñar, para leer a Bukowski aunque nos haga llorar, a García Lorca para enamorarnos, de dejar el cigarrillo y tomarse tal vez por la tarde una buena copa de vino y hacer un revisited a la poesía y a todas las humanas y bellas expresiones artísticas que nos diferencian de las amadas bestias que nos acompañan en esto plano existencial que se llama hoy y ahora.
Tiempo de escribir y crear, de amar y beber, de correr y vivir pero sobre todo de vacacionar.
Felices vacaciones para todas y todos, aquellas y aquellos hombres y mujeres de buena voluntad.
Como decía Frank en mi canción favorita: "That's life".