Pese a su baja estatura, ‘Mundito’ logró destacar como exponente del toreo.
El mundo lagunero del deporte y el espectáculo está de luto, ello luego de que el pasado fin de semana falleciera víctima de un paro cardiorrespiratorio Raymundo Hidalgo Soto, mejor conocido como 'Mundito' Soto, quien por varias décadas fuera parte de los Enanitos Toreros de Torreón, compañía de la cual fue fundador, al lado de su director Rogelio Amador y otros entusiastas enanitos que se unieron para establecer todo un estilo en cuestión de espectáculo deportivo.
Originario de Vicente Guerrero, Durango, 'Mundito' Soto llegó a La Laguna hace varias décadas mostrando siempre su gusto por la fiesta brava, el cual logró aprender y desarrollar ya como parte de los Enanitos Toreros, logrando ser parte incluso de festivales taurinos.
'Véalo antes de que lo mate un toro', fue una frase que acuñó el desaparecido periodista lagunero Alonso Gómez Uranga, en relación a 'Mundito' Soto, quien continuamente acudía a la empresa televisora donde trabajaba el también desaparecido locutor, quien siempre lo apoyó.
Rogelio Amador, quien compartiera una relación de amistad y trabajo por casi cuatro décadas con este personaje, destacó el don de gente que siempre le distinguió, su alegría que siempre llevó al ruedo y que supo imprimir en cada uno de sus personajes dentro del espectáculo, donde igual daba vida a un torero en la minicorrida, que a un intrépido vaquero del Oeste, lanzando y montando becerros y ponys; incluso personificando al 'Indio Tepuja', quien se encargaba de hacer la limpia del ruedo para atraer las buena vibra y espantar a los malos espíritus, todo ello con el toque de comicidad que caracteriza a los Enanitos Toreros de Torreón.
El empresario destacó que 'Mundito' fue un elemento de carácter, pero con gran corazón, un líder en el grupo y un compañero que siempre se mostró dispuesto a colaborar con la causa de la compañía, compartiendo con los nuevos elementos sus conocimientos sobre toreo, de ahí que elementos como Fernando y Abraham, entre otros muchos, hayan sido capacitados en el arte taurino por este personaje.
Rogelio Amador consideró que este elemento deja un gran legado para las nuevas generaciones de los Enanitos Toreros, siendo un ejemplo a seguir por su tenacidad, ya que a pesar de su estatura supo desarrollar sus talentos para la práctica del toreo y rodeo, así como la comicidad, actividades que desarrolló por más de tres décadas hasta el año 2012, cuando decidió tomarse un descanso, ocupándose como auxiliar de un regidor en la anterior administración municipal.
Su cuerpo fue velado en su domicilio particular de la colonia Luis Echeverría y sepultado posteriormente en el Panteón Municipal.