'Sí se puede'
A pesar de todo un sistema bien estructurado del que es muy difícil salir, a pesar de lo bien organizada que está la delincuencia, la corrupción y la impunidad, a pesar del cansancio y la decepción personales esta es una invitación a tener una fe que no deje lugar al desánimo, al miedo o a la indiferencia. Es una invitación a creer que se puede lograr la paz y la justica, aunque no será algo mágico o milagroso; no es una ilusión vana ni una utopía irrealizable, sino fruto de un largo trabajo. Abrir las puertas a la esperanza, sin embargo, no es fácil y el cambio de estructuras comienza por una transformación interior. El que tiene un corazón pacífico ha comenzado ya el cambio. Quien espera que el mundo cambie para empezar a cambiar él, está equivocado, pues muchas cosas no dependen de él. Sin embargo, dejarse renovar por esa fe, anunciando con el vigor de la paz y el amor a todas las personas de buena voluntad que, quien encuentra esa fe, podrá descubrir también la verdad y la vida, y reconocer el camino que conduce a ella, entonces habrá iniciado ya un cambio real en sí mismo y encontrará las respuestas a las problemáticas de paz que lo rodean y que dependen de él.
La llamada es salir de sí para crear comunidades que trabajen haciendo patente esa fe, y que logren el alivio de los problemas de la sociedad, Si nuestra fe es verdadera tiene que incidir en lo social. A muchos "creyentes", no les interesa formar comunidades o crear compromisos sólidos y permanentes entre los hermanos y su trabajo queda limitado a una pura experiencia sensible e intimista. Una encuesta confiable (IMDOSOC) señala que sólo 4 de 4 mil 313 feligreses pertenecería a un grupo de Iglesia, es decir, no haya vida comunitaria. En tanto, pese a que México se dice un pueblo católico, 70 por ciento acepta el aborto ó 60 por ciento confía en el uso de las armas para lograr la paz: No hay un compromiso sólido.
La propuesta de trabajar en resolver los problemas estructurales de la pobreza y desigualdad, al tiempo que se realizan gestos cotidianos y simples frente a las miserias que se nos presentan a diario. Un primer paso es utilizar la fuerza del lenguaje no verbal con nuestros gestos simbólicos, como lo hace el Papa Francisco (recordemos esas imágenes que ya han dado la vuelta al mundo por lo que expresan: Un abrazo a los necesitados, a los enfermos, o en gestos de solidaridad con los migrantes o con los pobres. No habla).
Pero, además de estas acciones, la transformación de lo social debe tender una estructura que le permita dicha transformación. La base es formar grupos que se reúnan con algún propósito en específico relacionado con el trabajo social. Sin embargo, este trabajo debe crecer para formar estructuras intermedias en la propia localidad donde lo principal será sacar adelante aquel proyecto que ayude a eliminar las condiciones de desventaja de la comunidad concreta, que responda a sus demandas y necesidades.
En este ámbito, la fe no se expresa con citas bíblicas o lenguajes religiosos, aunque sea la fe la que impulse, porque es abierta a todos y responde a un objetivo concreto que se ha impuesto a sí misma. De aquí es donde se puede pasar a macroestructuras que generan cambios en la sociedad. Con un trabajo así, se busca superar el asistencialismo, ayudas que resultan pasajeras y sin impactos concretos en el desarrollo humano. Con esta propuesta podemos dejar de ser aislados y nuestra fe nos convierte en constructores de estructuras de cambio.
El impulsar al desarrollo humano integral y solidario requiere programas y proyectos que desde la fe de cada participante, se traduzca en acciones que analicen e incidan en lo económico, en el medio ambiente, en el trabajo, en la tierra, etc., para que el mensaje solidario de una auténtica fe, se haga presente en los esfuerzos organizados para hacer del hombre el centro del desarrollo.
No es sencillo encontrar agentes de cambio con este tipo de fe; es más fácil reenviar un correo, comentar en el café o hasta indignarse. Son temas que polarizan, son proyectos largos, requieren reflexión, perseverancia, valentía, fe, para animar los procesos de transformación entre los trabajadores y las estructuras económicas, entre la economía sustentable y el consumismo, entre el cuidado ecológico y la vida de fe.
Por ejemplo, en lo económico, dejando los planes asistenciales como respuestas pasajeras a ciertas urgencias, mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo. Además, una respuesta eficaz pide entender el desarrollo humano integral como un reto que tiene muchas dimensiones y que requiere un pensamiento estratégico, y no sólo crítico y propositivo, que articule y dé dirección.
Por lo demás, no estamos inventando el hilo negro; esta utopía ya está realizándose en experiencias variadas en todo el mundo, que hacen práctico la centralidad del hombre en el desarrollo y que puede provocar la creación de proyectos, tales como:
Una red de mercados comunitarios en el marco de la economía solidaria.
Organización de consumidores para comprar en común productos y servicios, más saludables y a mejor precio y en volumen.
Producción comunitaria del mayor número posible de estos bienes y servicios.
Huertos familiares.
Vínculos de confianza y solidaridad (hasta con moneda propia).
Ferias de economía solidaria para intercambio, de bienes y servicios.
Autosuficiencia alimentaria y consumo de productos orgánicos.
Educar para el consumo crítico y responsable.
Aprovechar experiencias nacionales e internacionales de comercio justo y solidario.
Construir grupos con capacidad y vocación emancipadoras.
La diócesis de Gómez Palacio ha iniciado un proceso de programación que ahora pide concretizar planes. Contribuir formando parte de este proceso en el área de lo social puede reanimar los espíritus apocados o pusilánimes que había creído que nada se podía hacer. Nadie que se diga persona de fe, puede sentirse exento de participar de cualquier manera en este proceso.
piensalepiensale@hotmail.com