Técnica. Los bailarines demostraron anoche gran derroche de talento sobre el entarimado del TIM.
Para la bailarina Ana Elisa Mena, integrante de la Compañía Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes, visitar el Teatro Isauro Martínez, es recordar sus orígenes, cuando desde muy temprana edad, estudiaba con su madre en Saltillo y su niñez transcurría entre la danza, Torreón y la capital del estado.
Emocionada de estar en su tierra, antes de la función que ofreció anoche la compañía en el Martínez, la joven se dio tiempo para saludar a su familiares, compartir con amigos y recorrer su tierra.
"Creo que hay mucho talento y potencial en el estado respecto de la danza, pero la falta de espacios formales para estudiar, con buenos maestros y profesionales hacen que muchos futuros bailarines desistan del oficio, al no poder emigrar para buscar una buena educación", reflexiona la joven bailarina.
Mena Chávez, actualmente única coahuilense en la compañía, espera que se eduque mejor al público de su estado respecto a la danza, para que aprendan a diferenciar entre un pasatiempo y el estudio profesional de una carrera complicada, agresiva e incluso corta, como es la del bailarín.
"Creo que soy privilegiada al estar en la compañía, porque además de nivel, prestigio y calidad, en un país como México, que tiene buenas generaciones de bailarines, es un lugar muy competido.
Ana Elisa, hace parte de la tercera generación de una familia que llegó a Coahuila a vivir de y para la danza. Tanto en Torreón como en Saltillo, su madre y tías, han sido maestras de ballet. Su hermana es bailarina y sus primos también se dedican a esta disciplina.
Así como el lagunero Raúl Fernández, primer bailarín de esta compañía durante doce años, esta joven, espera cultivar una carrera que según comenta, no piensa dejar atrás.