Alegría. Mauro Lunelli (foto) y Santiago Fapnoni atraviesan toda América para regalar sonrisas.
Desde hace ocho meses, Santiago y Mauro, dos singulares payasos, partieron de Argentina con la intención de atravesar todo el continente americano. Su finalidad es dejar a su paso una estela de sonrisas.
El proyecto inició en 2012 en un festival de Payasos que se celebra anualmente en Perú. Santiago Fapnoni de origen argentino y Mauro Lunelli, italiano, se conocieron en ese país y empezaron a organizar el viaje junto con otro grupo de personas, que luego se autodescartaron.
Esto no desanimó al italiano, quien pidió una licencia por 10 meses en el banco en el que trabaja, ni al profesor de educación física, actor y payaso argentino, quien simplemente renunció.
"Nuestro proyecto inicial era hacer sonreír al mundo, pero en el camino nos dimos cuenta de un montón de cosas que pasaban, no sólo es una sonrisa, a veces es un abrazo, que te saquen de la habitación (del hospital), una caricia, lo que hace sentir bien a la gente y a ti mismo", dice Santiago.
La organización comenzó a través de la página Hagamos Sonreír al Mundo en donde contactaron a diversas asociaciones de payasos. El profesor y el banquero se aseguraron sólo de pagar los pasajes. "Nos apoyamos solos y nos apoya todo el mundo, plata para viajar nosotros traemos, y hospedarnos en todos lados no íbamos a tener, se nos ocurrió una red de payasos vía redes sociales, vamos durmiendo en casa de distintas personas a veces comemos ahí, a veces no".
La idea original era llegar a Gesundheit Institute, de Patch Adams, mejor conocido como el doctor de la risa, ubicado en Virgina, Estados Unidos, "pero cuando vimos el mapa dijimos -por qué no vamos hasta Alaska -", dice Santiago. En estos ocho meses de travesía, dicen que les han pasado infinidad de cosas; Santiago, por ejemplo, se rompió el hombro en Costa Rica. Sin dinero, ni seguridad social, una persona desconocida les ofreció hospedaje, una doctora les prestó 5 mil dólares para la operación y el cirujano que lo operó era el médico del Comité Olímpico Nacional. "Así se nos olvidó la desgracia", dicen.
En un inicio los payasos pretendían dar alegrías al por mayor y terminaron recibiéndola también.
"Todos te ayudan y te dicen el mundo no es feo, todos son muy amables, esto es una de las cosas más fuertes, porque gente que no conocíamos nos trató como hijo, hermano, padre, es increíble, entiendo ahora que la gente es fea porque algo pasó en su vida, porque la gente en verdad es amable, es muy dulce", dice Mauro. Ambos visitaron La Laguna apoyados por los Médicos de la Risa, una asociación civil reconocida por llevar alegría a asociaciones, hospitales y donde lo requieran. Juntos estuvieron ayer con los integrantes de Mentes con Alas, organización que brinda atención a personas con parálisis cerebral, a quienes hicieron reír y pasar felices momentos.