SU SALUD BUCAL
HEPATITIS
Consumo de alcohol y drogas, infección viral que provoca inflamación del hígado son la causa más frecuente. Puede presentarse sin signos y síntomas pero cuando sí están en la fase aguda primeras semanas o en etapa de cronicidad años pueden incluir, fatiga, náusea, falta de apetito, dolor abdominal, fiebre e ictericia tanto en piel, como en conjuntiva. El resultado será daños en las funciones hepáticas que podrían poner la vida en peligro. La hepatitis viral se presenta principalmente en tres form as A, B y C. HEPATITIS A.- Es altamente contagiosa y transmitida de persona a persona pero considerada una enfermedad "benigna" puede resolverse sin intervención y los daños al hígado son leves. Muchas personas no se dan cuenta de que estuvieron o están infectados. Alimentos y agua contaminada son la principal fuente de infección. Personas infectadas que no se lavan las manos después de ir al baño son la forma más común de contaminación al igual que consumir alimentos crudos sin previa desinfección, usualmente se resuelve sin tratamiento. HEPATITIS B.- La persona infectada puede presentar signos y síntomas leves de la infección que desaparecen espontáneamente pero en otras los mecanismos de defensa naturales no son capaces de eliminar el virus convirtiéndose en una infección de largo plazo. En infantes que adquieren el virus, el 10% lo eliminan y el resto lo portan de por vida. Con el tiempo, los daños y falla hepática pueden manifestarse y llevar al desarrollo de cáncer. El riesgo de contagio es particularmente alto en promiscuidad sexual, uso de drogas inyectadas, profesionales de la salud que manejan sangre, fluidos y cohabitar con personas con la infección crónica. Una vez detectada, el seguimiento de la enfermedad deberá ser manejado por el médico y sus principales metas serán el control viral y monitoreo del funcionamiento hepático. HEPATITIS C.- Esta forma de infección puede causar severas alteraciones en la función hepática y es la principal causa de cáncer en el hígado. Una cuarta parte de las personas que enfrentan la infección aguda podrían controlarla. El resto, serán portadores de largo plazo pero existen formas de controlar la infección y reducir los daños. El virus puede pasar la barrera placentaria y ser transmitido de madre a hijo. La sangre contaminada es la principal forma de contagio. El "accidente" por manejo inadecuado de agujas contaminadas por parte de trabajadores de la salud representa un alto riesgo de adquisición de la infección. Promiscuidad sexual y uso de drogas inyectadas aumentan el riesgo. El tratamiento de la infección viral tipo C deberá ser bajo estricto control médico. Pruebas sanguíneas no complicadas detectan la presencia de la infección. Existen vacunas para las formas A y B con indicaciones precisas. La vacuna para ambas está indicada en personas con los riesgos antes mencionados y en particular los dentistas. Para la Hepatitis C no hay vacuna. La prevención y el control de infecciones en el consultorio dental es legalmente exigida y éticamente obligada.