Lo suspende. El pasado sábado el cantautor tuvo que abandonar uno de sus conciertos tras sentirse mal sobre el mismo escenario.
La del sábado en Madrid no fue la primera vez que Joaquín Sabina temió desmayarse sobre el escenario. Ya en Tijuana (México), "hace unos tres años, tuvo un cuadro parecido, se pensó que podría ser algo del corazón, suspendió y al día siguiente hizo un concierto memorable", dijo su representante.
Él ha confirmado que se mantiene el segundo concierto en la capital española, previsto para hoy martes, y, a falta de hablar de nuevo con el artista, añadió que éste se encuentra "bien" tras el episodio de pánico escénico que le llevó a terminar antes de tiempo el accidentado primer show en la capital española.
"Si Joaquín estuviese mal, sería el primero en pararlo", insistió, en un intento por apaciguar las aguas y tranquilizar a las más de diez mil personas que asistirán a esta nueva cita y que agotaron en un par de horas todas las entradas puestas a la venta.
Fue el mismo Sabina quien reveló durante su primer directo en el Barclaycard Center que acababa de sufrir "un Pastora Soler", en referencia a un hecho similar que llevó a esta cantante andaluza a dejar temporalmente los directos y del que sólo unos días antes hablaba con sus más allegados de la forma más "normal".
El sábado le tocó a él, pero cuando saltó a las tablas haciendo gala de su acostumbrado humor ácido, nada hacía presagiar cómo se desarrollaría después su concierto, más allá de unas declaraciones iniciales. "A mí Madrid me rejuvenece. Lo digo por los nervios que he pasado antes de juntarme con ustedes", comentaba.
Incluso se permitió bromear con el ictus que sufrió en 2001 y del que dijo que, "aparentemente", no le habían quedado secuelas.