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Verdades y Rumores

EL AGENTE 007

Trémulos e inciertos deben estar varios exfuncionarios de la pasada administración de Torreón, que son funcionarios en la actual, con la noticia de que su -¿antiguo?- patrón, el exalcalde Eduardo Olmos, se encuentra en la sala de espera de las consignaciones de la Tremenda Corte de la Nación por desacatar una orden judicial relacionada con la devolución de impuestos cobrados a la malagueña. Y es que, dicen los expertos, es cuestión de días para que sobre don Lalo caiga el mallete de los altos magistrados al igual que lo está haciendo con su extesorero, Pablo Chávez, alias "El Catrín"; el exjefe de Catastro, Roberto Flores Zamudio, y el empleado de éste, Juan Ángel Salas, quienes ya fueron consignados, como lo adelantaron nuestros subagentes en la misiva pasada.

Curioso caso que no sea la mala gestión por la que se caracterizó el ayuntamiento olmista, los enjuagues tan cuestionados de don Pablo y su famosa licuadora, la caída generalizada de los recursos o los presuntos negocitos realizados al amparo del poder los que estén poniendo en el patíbulo a los antecesores de la administración de Miguel Riquelme. Es un asunto de un particular afectado por las omisiones de los exfuncionarios el que tiene a éstos ahora de cara frente a la Señora Justicia -de muy dudosa reputación en este país de folletín. Y llama la atención que el origen de todo el espeluznante caso es el "olvido menor" del exsecretario de Finanzas del gobierno de Rogelio Montemayor, Antonio Juan Marcos, el mayor, tío de su homónimo, a la hora de firmar el Código Financiero en aquel entonces, lo cual puso en aprietos al Municipio de Torreón cuando varios contribuyentes se dieron cuenta. Lo más extraño de todo esto es la forma de proceder de los magistrados, quienes decidieron postergar la resolución contra Olmos -que podría llevarlo hasta frías latitudes- al parecer por un recurso de queja que presentó a finales de 2013, luego de la resolución de un juez federal en febrero del mismo año. Pero los enterados comentan que desde aquellos días se dio una inhabilitación contra el exalcalde y los citados personajes, la cual, todo parece indicar, fue pasada por el arco del triunfo porque todos terminaron muy campantes la administración en el período legal establecido. ¿Será?

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Y en este escándalo del exzar de la licuadora, nuestros subagentes disfrazados de escritorios nos cuentan que muchos connotados notarios públicos se quedaron con el rostro estupefacto. Pero no por la suerte que puede correr el singular personaje, pues de todos es conocida la influencia que tiene en los altos niveles del Poder Judicial -a ver si le alcanza-, sino que más bien se quedaron pensando en el "quemón" que sufrirían de saberse públicamente cuántos fedatarios participaron en la promoción de cientos de demandas de amparo de hasta 700 pesos por persona, aprovechándose del "limbo" jurídico en que se encontraba entonces el Código Financiero del Estado, que ya fue corregido, para fortuna de los ayuntamientos coahuilenses. Ahora se sabe que muchos de ellos orientaban a causantes para que se ampararan y el municipio les devolviera el impuesto pagado.

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A propósito de Pablo Chávez, ave de mil tempestades, desde el fin de semana corrieron fuertes rumores en torno a una misteriosa y urgida publicación de un hombre casi cincuentón que se hace apodar "El Muñeco", quien "humildemente" busca pareja femenina con una serie de puntuales condiciones. Resulta que como reguero de pólvora se esparció la especie de que el funcionario mejor vestido de la pasada administración era ese exigente y desesperado soltero ya que, dicen las malas lenguas, muchas de las características ahí descritas coinciden con las del extesorero de marras. No obstante, el propio Chávez se encargó de desmentir el rumor al jurar y perjurar que él no había pagado el insólito desplegado, lo cual hace despertar otras suspicacias, alimento suculento para los aficionados del "sospechosismo". Se dice que el emisario encargado de pagar por el espacio es un contratista fiel de la actual administración quien, cuentan, se niega a revelar la identidad de sus patrones. Puestas las cosas de este modo, tal parece que, previendo lo que se venía sobre el extesorero, "alguien" quiso jugarle una pasada a don Pablo, con lo que este asunto adquiriría -como tantos otros en esta República de petatiux- turbios tintes politiqueros. Vaya usted a saber. "Nada es trivial en esta vida", dicen por ahí.

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En temas aún más tenebrosos, entre los maldicientes se cuchichea que el lema del gobierno de Rubén Moreira, "una nueva forma de gobernar", va a ser cambiado por el de "una nueva manera de olvidar". Y es que no sólo la regencia de la provincia, en particular el procurador Homero Ramos, se ha hecho ojo de hormiga para escabullirse ante el más mínimo indicio de cuestionamiento sobre el asunto de la megadeuda de Moreira I y las investigaciones que se siguen en la hermana república de la Estrella Solitaria, sino que además los empleados estatales del Congreso -perdón, diputados del sufrido pueblo- han caído en una especie de amnesia respecto a la famosa comisión de la deuda que conformaron dizque para investigar todos los cabos sueltos de los enjuagues del pasado sexenio. Y aunque en la mentada comisión hay también diputados de oposición -o como se les pueda llamar-, sólo ha sesionado un par de veces en el año y en la más reciente los representantes populares lo hicieron encerrados a piedra y lodo. Pero nuestros subgagentes maliciosos dicen que parece que sólo se han juntado a tomar el té, porque la "comisión" no tiene ni pies ni cabeza en cuanto a plan de trabajo y ruta crítica. Según dijeron, tienen hasta diciembre para presentar su informe pero, para como van las cosas, valdría más la pena voltear hacia las tierras del Tío Sam para esperar las novedades que, dicen los conocedores, van a estar de a peso.

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El pasado lunes, tras cantarle las golondrinas a Gabriel Cornú Máynez por los 15 añitos que estuvo al frente de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV), Carlos Rangel pasó a decirle con permisito para sentarse en la polémica silla supuestamente con el apoyo de la totalidad de los miembros de la Cámara de Comercio. Incluso ya está muy listo para adecuar algún espacio y colocar en el organismo que comanda un modulito de esta oficina que durante varios años fungió como promotora de turismo de la región (aunque seguramente sería de turismo extremo). Sin embargo, nuestros subagentes disfrazados de canapé nos cuentan que alguien por ahí le aguó la fiesta a don Carlos. Luego de comentarle al oído que todo está muy bien en cuanto a las intenciones, le pidió que le echara una revisadita a los estatutos de creación de la OCV, donde dice que el requisito para que legalmente ocupe la presidencia es que sea un "hotelero respetado" lo cual le resultó incómodo a Rangel quien no pudo dejar caer la cara hasta el suelo. Hasta ahora, nadie sabe cuál es la empresa que tiene el presidente de la Canacoto. Y el que ya se frotaba las manos por la posible desaparición de la OCV era Jaime Russek, director de Fomento Económico de Torreón. Pero luego de la tremenda decepción por la maniobra del dirigente del comercio establecido para "rescatar" la oficina, se quedó haciendo berrinche porque ahora ya no le van a dar el dinero del impuesto por hospedaje que ya estaba saboreando.

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Los resultados más recientes del Barómetro dejaron con un sabor agridulce al alcalde Miguel Riquelme. Y es que aunque obtuvo mejor calificación que su patrón -perdón, su correligionario de partido-, el gobernador Rubén Moreira, e incluso mejor que el mismísimo preciso Enrique Peña Nieto, la mayoría de los servicios municipales salieron reprobados. Pero siendo estrictos, y sujetándonos a los criterios universitarios, también don Miguel reprobó y hasta él mismo lo reconoció, aunque aseveró que, pese a todo, "va avanzando". Los amantes de la discordia comentan que con esta calificación el jefazo torreonense se acordó de sus tiempos en el Tec, en donde dicen que eso de las letras y los números no se le daba mucho... aunque avanzaba de grado. Otro aspecto que provocó escozor es el hecho de que si bien la percepción de seguridad ha mejorado, no así la de desarrollo económico, en donde los torreonenses no ven para cuándo. Sobre este punto, dicen los que saben que la cosa se va a poner peor cuando se dé a conocer el último informe nacional de competitividad, en el que Torreón tuvo una estrepitosa caída en comparación con el índice anterior. Van a estar buenas las excusas.

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