Problemas. La actriz Pamela Anderson y Rick Salomon se encuentran en un proceso de divorcio. Anderson consiguió una orden de restricción.
Por estos días Pamela Anderson, la actriz que se hiciera famosa como una de las sensuales salvavidas de Baywatch, no lo pasa nada de bien.
Luego de pedir el divorcio tres veces, recién consiguió una orden de alejamiento de su exmarido, Rick Salomon, a quien acusa de violencia física y emocional. Según Anderson, Rick Salomon habría intentado estrangularla y asfixiarla con una almohada mientras mantenían relaciones sexuales.
El aludido no sólo no se hace cargo de las acusaciones, ni las ha desmentido, sino que además se defiende acusando que Anderson se ha practicado "un número incalculable de abortos".
Uno de los correos electrónicos enviados por el exmarido de Anderson y que hizo público el portal TMZ dice: "No me quepa duda que era una asesina en serie de niños. Ella debería estar encerrada".
Luego dice que ella le pidió embarazarse cuando se casaron por primera vez y cuando lo estuvo, puso fin al embarazo.
Pamela Anderson presentó ese correo y otros antecedentes a la justicia y también les relató el episodio de violencia que motivó la denuncia.
En enero ella y Rick habrían estado teniendo relaciones sexuales y él le escupió en la cara, le puso una almohada encima y trató de estrangularla. Además, la actriz indica que cuando Salomon pierde en el póker es desagradable y la llama "pu... vieja y fea" y "pu... agrietada".
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Irreconocible con nuevo look
Una irreconocible Pamela Anderson se paseó por la alfombra roja del estreno en Los Ángeles de The gunman. Ha tardado, pero parece que la exconejita playboy, de 49 años, ha sentado la cabeza. La actriz mostró en el estreno una imagen de mujer madura, con un tradicional y sofisticado peinado, y un discreto y natural maquillaje.
También el vestuario acompañaba esta nueva imagen. Pamela Anderson, que acudió con su hijo Brandon, llevaba un elegante traje largo de lamé dorado, con un profundo escote -a eso no podía renunciar- y larga abertura en la falda, que le permitía mostrar sus piernas. Muy alejado, en todo caso, de los prietos y mínimos vestidos negros o blancos a que suele estar acostumbrada.