Peligro. Trescientas diez familias pidieron ser reubicados al considerar que las viviendas no son habitables.
Tres empresas constructoras, propiedad de reconocidas familias de políticos coahuilenses, fueron acusadas de fraude al construir casas con materiales de mala calidad, las viviendas tienen menos de una década y ya están a punto de derrumbe, incluso algunas ya fueron abandonadas por sus propietarios al no recibir respuesta de las autoridades.