Peligroso. El Hospital General de Torreón presenta alto índice de cirrosis.
El 85 por ciento de las consultas de gastroenterología del Hospital General de Torreón es por cirrosis hepática o sus complicaciones, derivada principalmente del consumo de alcohol.
Los pacientes llegan con sangrados del tubo digestivo o insuficiencia hepática -retención de líquidos- lo que pone en riesgo su vida.
El gastroenterólogo del Hospital General de Torreón, Jesús Manuel García López, dice que según estadísticas del Sector Salud, el 75 por ciento de las personas que tiene várices en el esófago fallece en el primer año, mientras que de los pacientes que empiezan a retener líquido, el 50 por ciento muere en el primer año.
"Cuando llegan por complicación se trata de una enfermedad descompensada, es decir, cuando el paciente llega con retención de líquidos, coloración de ojos amarillos o complicaciones hemorrágicas, habla de estados avanzados y que ponen en riesgo la vida del paciente". Entre las principales causas del sangrado del tubo digestivo alto se encuentra el problema de ruptura de várices esofágicas. En este caso, comenta que el tratamiento es endoscópico, es decir, con el endoscopio se identifica el sitio de la hemorragia y se coloca banda elástica o alguna sustancia que detenga el sangrado. Aunque la principal causa de cirrosis es el alcoholismo, también puede ser derivada de una hepatitis crónica y, en el caso de mujeres, por causas autoinmunes.
Cirrosis
La enfermedad es incurable, progresiva y mortal, por lo que una vez que el diagnóstico se establece no hay tratamiento que revierta la cirrosis, pero sí mejora la calidad de vida.