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Crecimiento desigual

Salvador Kalifa

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe World Economic Outlook (WEO) de este mes, que actualiza las perspectivas para la economía global, mantuvo su pronóstico de crecimiento para la producción mundial en 2015 (3.5 por ciento) y elevó en una décima (a 3.8 por ciento) el de 2016, respecto al avance publicado en enero.

El crecimiento global se anticipa desigual para las principales economías, con un fortalecimiento en 2015 respecto a 2014 en las economías avanzadas, pero una situación inversa para las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Dentro de las economías avanzadas se espera que la de Estados Unidos (EU) reduzca el dinamismo previsto para 2015 (3.1 por ciento frente al 3.6 por ciento estimado en enero) y 2016 con un crecimiento de 3.1 por ciento (3.3 por ciento estimado en enero). Esta revisión a la baja se explica en parte por el aumento gradual esperado en las tasas de interés y la apreciación del dólar.

Los pronósticos para la Eurozona y Japón se revisaron a la alza, anticipando el beneficio de sus políticas monetarias. En la Eurozona se prevé que el crecimiento en 2015 sea de 1.5 por ciento y de 1.6 por ciento en 2016, comparado con los de 1.2 y 1.4 por ciento, respectivamente, estimados en enero. Para la economía japonesa se anticipa ahora un crecimiento de 1.0 por ciento en 2015 y de 1.2 por ciento en 2016, 0.4 puntos porcentuales más en ambos años que lo previsto en enero.

Las economías de mercados emergentes y en desarrollo que durante y después de la Gran Recesión de 2008 y 2009 crecieron más que las economías avanzadas y sostuvieron el crecimiento global, han perdido impulso a partir de 2011 y los pronósticos del WEO consideran que, en el mejor de los casos, recuperarían en 2016 un crecimiento similar al de 2014.

El FMI anticipa que durante 2015 las economías de mercados emergentes y en desarrollo crecerían 4.3 por ciento y 4.7 por ciento en 2016, igual que los crecimientos considerados en los pronósticos de enero. China avanzaría 6.8 por ciento en 2015 y 6.3 por ciento en 2016, confirmando la desaceleración en la economía asiática.

Un crecimiento para China inferior al 7 por ciento es casi la mitad del logrado en 2007 (14.2 por ciento) y cerca de una tercera parte menos que el de 2010 (10.4 por ciento). Esto es relevante para la economía global, ya que cálculos del mismo FMI indican que en los pasados siete años la economía china contribuyó al crecimiento global con cerca de una tercera parte.

Para América Latina en conjunto, el FMI anticipa que su crecimiento económico débil, junto a la esperada alza en las tasas de interés en EU, pueden restringir la disponibilidad de financiamiento externo y provocar correcciones en los mercados financieros. Este escenario presionaría a los deudores corporativos.

El WEO pronostica que México crecerá 3.0 por ciento en 2015 y 3.3 por ciento en 2016. Esto significa una ligera reducción en los crecimientos de 3.2 y 3.5 por ciento, respectivamente, estimados en enero e incorpora, seguramente, el menor crecimiento en EU y los efectos adversos por la caída en el precio del petróleo y la normalización monetaria en EU.

Considero que las cifras para México del WEO de abril son razonables. Mis estimaciones son de un crecimiento de 2.8 por ciento en 2015y alrededor de 3.0 por ciento en 2016. Por otra parte, vale la pena señalar que los pronósticos del FMI son inferiores a las previsiones del Gobierno mexicano para 2015 que, en su versión más reciente, anticipan crecimientos del orden de 3.2 a 4.2 por ciento. Para 2016 el FMI estima un crecimiento igual al límite inferior del intervalo oficial (3.3 a 4.3 por ciento).

Finalmente cabe mencionar que el WEO de abril reconoce que el crecimiento potencial de la producción global ha caído pronunciadamente desde la crisis financiera de 2009, por lo que se requieren políticas que estimulen la innovación, promuevan la inversión y contrarresten los efectos negativos del envejecimiento de la población.

En síntesis, el impulso externo para nuestra economía no será tan relevante como antes de la Gran Recesión de 2008 y 2009, y la posibilidad de registrar crecimientos como los que espera el Gobierno para 2016 y años subsecuentes, dependerá más de las políticas internas.

Lamentablemente, si bien los cambios estructurales aprobados en 2013 y 2014 van en el sentido correcto, son insuficientes para garantizar en el mediano plazo un crecimiento económico significativo, lo que comienza a reconocer el Gobierno con sus estimaciones revisadas para 2016, que se alejan bastante del 4.9 por ciento previsto en los Criterios de política económica de septiembre pasado.

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