De paseo. Joachim Sauer, esposo de la canciller Ángela Merkel, pasea en un carruaje junto a otras esposas de líderes.
Obama y Merkel, que tuvieron una cita bilateral antes del inicio de la cumbre, coincidieron en vincular la duración de las sanciones a Rusia con el pleno cumplimiento de los acuerdos de Minsk II, alcanzados en febrero pasado entre Kiev, los separatistas prorrusos y Moscú con la intermediación de Francia y Alemania.
"Los dos líderes han abordado la actual crisis en Ucrania y acordado que la duración de las sanciones debería vincularse claramente a la plena implementación de los acuerdos de Minsk y al respeto de la soberanía ucraniana", indicó la Casa Blanca.
A esa posición se sumó también el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, quien insistió en que todos los socios sentados en la mesa del G7 -EU, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón- "apoyan con firmeza la plena integridad territorial ucraniana, su soberanía y su independencia".
Sobre la crisis ucraniana Obama también conversó antes de que comenzara la cumbre con el primer ministro británico, David Cameron, a quien destacó "la importancia de mantener el régimen de sanciones" contra Moscú, además de señalar que aún cree en poder encontrar una "solución pacífica y diplomática" a esta crisis.
Obama afirmó que el objetivo de esta reunión de las principales potencias internacionales era "debatir sobre un futuro compartido, una economía que crea empleo y oportunidades, en mantener una Unión Europea próspera y fuerte", una frase interpretada como una alusión a la crisis griega.
Washington ha expresado en varias ocasiones su preocupación por la situación de Grecia y pedido a Atenas y a los acreedores internacionales (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) flexibilidad y llegar a un acuerdo cuanto antes para evitar "accidentes", como podría ser la eventual salida del euro.
El presidente de Estados Unidos también abordó otro asunto que interesa a Washington y a la UE como son las negociaciones que ambas partes mantienen para concluir el próximo año un ambicioso acuerdo de libre comercio e inversiones (TTIP).
Ambas partes consideran que ese acuerdo, que creará la mayor zona de libre comercio del mundo, va a impulsar el crecimiento y el empleo, pero es también muy criticado por activistas y organizaciones que consideran que las negociaciones se realizan de manera poco transparente.
Protestan miles
La cumbre de dos días que reúne en Baviera a los líderes del Grupo de los Siete (G-7) se puso en marcha ayer domingo entre grandes medidas de seguridad. Más de 20 mil policías están desplegados en la zona de los Alpes Bávaros en la que desde este mediodía los mandatarios de EU, Canadá, Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña y Alemania abordan los grandes desafíos mundiales. Las manifestaciones pacíficas celebradas en los últimos días en Munich y Garmisch-Partenkirchen, una localidad cercana al Palacio de Elmau en el que tiene lugar la cumbre, cobraron una mayor intensidad coincidiendo con la llegada de los gobernantes a Baviera.
Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes se saldaron con varias detenciones y heridos. El perímetro de seguridad impide cualquier acercamiento de los manifestantes al hotel donde se celebran los encuentros, de forma que ni el presidente de EU, Barack Obama, ni la canciller federal alemana Ángela Merkel fueron molestados.