De un extremo al otro
Faltan solamente algunos días para que concluya la campaña electoral de este 2015. ¿Piensa usted que la avalancha de spots de 30 segundos le ha permitido conocer bien a los partidos y a los candidatos? ¿Sabe qué proponen cada uno para que pueda tomar una decisión con conocimiento sobre quién votar?
No hay que ser adivino para saber que la respuesta es negativa. Tenemos un sistema electoral que ha tomado lo peor de otros países. De las campañas en Estados Unidos hemos sacado la excesiva dependencia de los spots de radio y televisión, pero no el financiamiento privado ni la libertad de expresión. De los sistemas europeos hemos tomado el financiamiento público, pero no hemos eliminado los spots. Como si esto no fuera suficiente hemos creado un burocrático Instituto Nacional Electoral que se dedica fundamentalmente a sancionar y censurar mensajes políticos.
El sistema electoral mexicano no era perfecto pero sí mucho mejor. Las seis reformas electorales que concluyeron en 1996 permitieron que por primera vez tuviéramos en México una alternancia de partidos en el poder. El PRD empezó a gobernar el Distrito Federal en 1997 y el PAN conquistó la Presidencia de la República en el 2000. La alternancia de partidos no es una varita mágica que resuelva los problemas de un país, pero sí es la prueba de fuego de la democracia.
Los políticos, sin embargo, no quedaron satisfechos con la democracia y siguieron metiéndole mano al sistema. Las reformas de 2007 y 2014 eliminaron programas de debate y entrevistas de fondo. Nos saturaron en cambio de spots que no nos dicen nada. Debilitaron y descabezaron al IFE y posteriormente lo eliminaron, quizá en venganza porque la institución se mantuvo firme ante las presiones de los partidos. Se estableció un nuevo Instituto Nacional Electoral con responsabilidad no sólo en elecciones federales sino también locales, lo que ha centralizado la vida política nacional. Se crearon reglas para censurar los mensajes políticos, pero sin criterios claros de aplicación. Así, los mismos spots que han sido censurados por la Comisión de Quejas del INE, han sido aprobados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Los partidos tomaron sin compensación 48 minutos diarios de todas las emisoras de radio y televisión de nuestro país con la idea de que así podrían comunicarse directamente con los ciudadanos. Pero la gente no es tonta. La saturación de spots no ha hecho más que ahondar la molestia de la ciudadanía ante los políticos. Las encuestas de opinión señalan que los políticos son hoy más impopulares que nunca, y eso que arrancaron con pésimos niveles de aceptación.
Además, se han tomado medidas que han judicializado los procesos electorales. Con la nueva regla que establece que el rebase de límites de gasto de campaña es causal de nulidad, todas las elecciones terminarán en los tribunales. El incentivo es demasiado grande para hacer otra cosa.
Hemos ido de un extremo a otro. En 1976 teníamos un sistema político tan cerrado que sólo se aceptaron los votos por el candidato del PRI, José López Portillo, quien obtuvo el 100 por ciento de los sufragios (más de lo que conseguía Porfirio Díaz en sus tiempos). Después tuvimos una serie de reformas que nos llevaron finalmente a la alternancia en el poder. Pero las últimas reformas, las de 2007 y 2014, sólo han servido para crear un sistema que satura, irrita y crea desconfianza.
Twitter: @SergioSarmiento