Turquía derribó un avión militar ruso ayer martes que afirma cruzó a su territorio desde Siria, incidente en que murió por lo menos uno de los dos pilotos y marcó la primera ocasión en medio siglo que un miembro de la OTAN derriba una aeronave rusa.
El incidente enfatiza la creciente complejidad de la guerra civil siria, al enfrentarse varios grupos con alianzas contrarias en tierra y con el cielo está repleto de aeronaves que bombardean varios objetivos. De inmediato causó reacciones feroces de Moscú.
El presidente ruso Vladimir Putin catalogó la acción turca de "una puñalada en la espalda por parte de los cómplices de los terroristas" y advirtió "consecuencias significativas", mientras tanto el ministro de Exteriores ruso Serguei Lavrov canceló una visita a Turquía planeada para hoy miércoles.
A petición de Turquía, el cuerpo gobernante de OTAN llamó a una reunión extraordinaria en Bruselas.
Turquía dijo que el Su-24 ignoró repetidas advertencias conforme se acercaba, luego invadió espacio aéreo turco. Rusia insiste que el avión se mantuvo sobre Siria, desde donde apoyaba acciones terrestres contra los rebeldes. Fuerzas rebeldes balearon a dos pilotos mientras descendían en paracaídas y uno murió, dijo Jahed Ahmad, vocero del grupo rebelde de la 10 División Costera. De momento se desconoce la condición del segundo piloto. Desde hace mucho Turquía y Rusia están en desacuerdo en cuanto a la crisis de Siria, ya que Turquía busca expulsar al presidente Bashar al Assad, un importante aliado de Rusia.
"Nunca toleraremos tales atrocidades como la sucedida hoy y esperamos que la comunidad internacional encuentre la fortaleza para unir fuerzas y combatir este mal", dijo Putin.
El primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, insistió que su país tiene el derecho de "tomar todo tipo de medidas" contra violaciones fronterizas e hizo un llamado a la comunidad internacional para "extinguir el fuego que incendia Siria".
A pesar de las fuertes palabras, algunos analistas consideran que Rusia y Turquía tienen motivos para evitar que escale el incidente. "Es un incidente serio en cualquier situación", señaló Ian Kearns, director del centro de investigación de Londres Red de Liderazgo Europeo.
Pero Kearns dijo que la relación económica rusa y turca, incluido el campo energético, es importante para Moscú. Y Rusia y Occidente parecen estar de acuerdo en erradicar al grupo Estado Islámico tras el ataque a una aeronave rusa sobre Sinaí el 31 de octubre y los ataques a París del 13 de noviembre.
El avión ruso apoyaba a las tropas sirias que libran una ofensiva en la zona, controlada por la rama de Al Qaeda en el país, el Frente Nusra, la 2 División Costera, formada por combatientes de la etnia local y la 10 División Costera que incluye a combatientes locales turcos.
El avión ruso invadió el espacio aéreo turco sobre la localidad de Yayladagi, en la provincia de Hatay, dijo un comunicado el ejército turco. Por otra parte, tres periodistas rusos que trabajaban en la provincia de Latakia sufrieron heridas menores luego de que un misil estallara cerca de su auto el lunes, confirmó el Ministerio de Defensa ruso. Los tres están siendo atendidos en un hospital militar.
El mes pasado, aviones turcos derribaron un dron no identificado que también violó su espacio aéreo.
Sarah Lain, analista del instituto Royal United Services, indicó que la última ocasión que ella recuerda que un miembro de la OTAN -Estados Unidos- derribara a un avión ruso/soviético fue en la década de los 1950.
Amplían ofensiva contra el EI
Estados Unidos y Francia reafirmaron ayer su determinación para destruir al Estado Islámico (EI) al anunciar que ampliarán su cooperación militar y ataques contra el grupo en Siria e Irak y fortalecerán la coalición internacional.
En rueda de prensa conjunta con su colega francés, Francois Hollande, el presidente Barack Obama reafirmó la solidaridad de su gobierno y de los estadunidenses con Francia tras los ataques del 13 de noviembre en París, que dijo, fueron un golpe contra el mundo. Obama dijo que el yihadista Estado Islámico representa una amenaza “contra todos nosotros que no puede ser tolerado. Debe ser destruido, y lo debemos hacer juntos, y este es el propósito de unidad que nos trae hoy aquí”.
Ambos mandatarios revisaron el progreso de los esfuerzos de la coalición de 65 países contra el EI, que ha resultado en más de ocho mil bombardeos aéreos contra posiciones del grupo en Siria e Irak. Hollande dijo que bajo el acuerdo alcanzado ayer martes, Francia y Estados Unidos intensificarán estos ataques aéreos en Siria e Irak, además de que fortalecerán la cooperación en materia de inteligencia sobre los blancos a atacar.
“La prioridad es recuperar localidades importantes en manos de EI en Siria, y también resulta urgente cerrar la frontera entre Siria y Turquía para prevenir que terroristas la crucen y lleguen a Europa y realizar ataques terribles”, dijo.
Ambos gobiernos acordaron trabajar con sus socios que forman parte de la coalición en Irak para apoyar los esfuerzos militares contra el grupo por parte de las fuerzas de seguridad iraquíes y de la región autónoma kurda.
Estado de emergencia en Túnez
El presidente de Túnez declaró ayer un estado de emergencia de 30 días en todo el país e impuso un toque de queda para la capital
tras la explosión en un autobús que transportaba a miembros de la escolta presidencial en la que murieron por lo menos 12 personas y otras 20 resultaron heridas.
El gobierno describió el atentado como un ataque terrorista. El estallido en una avenida de tres carriles en el corazón de la capital
es un nuevo golpe contra un país que es visto como un modelo en la región, pero que ha tenido que lidiar con la violencia de
extremistas islámicos. Radicales armados realizaron dos ataques a comienzos del año en los que fallecieron 60 personas, devastaron la industria turística del país y sacudieron la joven democracia de la nación.
Ningún grupo se responsabilizó del ataque contra la guardia presidencial, una fuerza de seguridad élite encargada de proteger
exclusivamente al mandatario.
El presidente Beji Caid Essebsi, quien no estaba en el autobús al momento del ataque, declaró estado de emergencia y toque
de queda en la capital. La mañana del miércoles sostuvo una reunión de emergencia con su consejo de seguridad.
Riesgos. Rusia asegura que no violó el espacio aéreo de Turquía y las acciones son ‘una puñalada en la espalda’.