La ciudad de Sirte, en el norte de Libia, fue escenario de feroces enfrentamientos entre combatientes del grupo Estado Islámico (EI) y miembros de tribus locales, que dejaron más de un centenar de muertos en tres días.
La violencia estalló el pasado martes cuando fue hallado el cuerpo del destacada clérigo musulmán de Sirte, Khaled bin Rajeb, en los suburbios de la ciudad, presuntamente asesinado por los yihadistas. El gobierno internacionalmente reconocido de Libia denunció ayer viernes una serie de atrocidades cometidas por los radicales islámicos que buscan tomar el control de esa localidad libia, pero que han enfrentado la resistencia de las tribus locales. Por los menos 106 personas han muerto en los enfrentamientos, la mayoría miembros de la tribu Ferjan que se sumaron a la lucha contra los yihadistas, de acuerdo a Al Arabiya, que citó a un funcionario local en condición anónima.