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El zar anticorrupción: tomada de pelo

Sin lugar a dudas…

PATRICIO DE LA FUENTE
"Piensa mal y acertarás".— Refrán

Desde que tengo uso de memoria, en México se emprenden campañas y acciones gubernamentales que buscan "combatir la corrupción". En la mayoría de los casos, dichos esfuerzos se quedan en buenas intenciones o se utilizan para el golpeteo político y el ajuste de cuentas entre bandos rivales.

Si en algo coincide la clase política en su conjunto, es en la necesidad de resolver o por lo menos atenuar este mal. Sin embargo, de los dichos muy pocas veces pasamos a los hechos.

Dicen, y bien, que si quieres que algo no se resuelva, forma una comisión investigadora o apuéstale a la creación de un nuevo aparato burocrático. La corrupción, fenómeno enquistado en todos los ámbitos de la vida nacional y no exclusivo del servicio público, se ha convertido en parte de nuestra realidad cotidiana.

Como respuesta a la crisis de confianza que enfrenta el Gobierno de la República a raíz del escándalo de la "Casa Blanca", la residencia en Malinalco de Luis Videgaray, y la estrecha cercanía y el otorgamiento de contratos a Grupo Higa, consorcio vinculado al poder, es que el Presidente Peña pone el dedo en la llaga y habla del asunto.

La Secretaría de la Función Pública -increíblemente acéfala desde 2012-, será encabezada por un hombre de amplio currículo, pero también con estrechos vínculos al partido en el poder y al grupo de Los Pinos.

Virgilio Andrade Martínez a raíz de la designación presidencial, es el encargado de averiguar si hubo o no conflicto de interés y, a petición expresa del primer mandatario, también de investigarlo a él, a su esposa Angélica Rivera y al secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

No obstante el prestigio y credenciales de Andrade Martínez, su designación está viciada de origen pues funge, al mismo tiempo, como subordinado del presidente, pero también como una suerte de fiscal anticorrupción. Además de deberle el trabajo a Peña Nieto, Andrade opera como juez y parte en el asunto que nos compete, al depender del Poder Ejecutivo.

No existe autonomía. Punto. En cualquier otro país o democracia que se respete, la fiscalía anticorrupción jamás sería dependiente del poder al que investiga y además, querido lector, la actual Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Funcionarios Públicos, no contempla sanciones legales por "conflicto de interés".

¿Se atrevería Andrade, en el caso de haber irregularidades, a perseguir o a fincarle responsabilidades jurídicas al presidente y familia? ¿A acusar a los hombres cercanos al mandatario, léase Videgaray, Osorio o al grupo de Los Pinos? ¿Iría tan lejos como para investigar a miembros del Grupo Atlacomulco que actualmente ocupan diferentes carteras en la administración pública? ¿A la primera dama de la nación, quien no es funcionaria y por ende, no está sujeta a la normatividad vigente?

¿Actuará Virgilio Andrade con estricto apego a derecho o su nominación obedece a un ardid político? ¿Será la Secretaría de la Función Pública la encargada de perseguir a los enemigos del sistema y a quienes disientan de la óptica y particular forma de hacer las cosas del sistema priista? De encontrar mugre en las mazmorras, ¿qué tan lejos se le permitiría ir a Andrade en su búsqueda de justicia y apego a la transparencia? ¿Servirá de algo el nuevo fiscal o la misma clase gobernante le está dando atole con el dedo? ¿Es el nuevo zar mero pretexto para calmar a la opinión pública o es que ahora sí Enrique Peña Nieto va con todo en su afán de castigar a los corruptos?

Mi única súplica para ti, querido lector, es que guardes esta columna y la leas al término del sexenio. Para entonces, la encomienda de Virgilio Andrade habrá pasado al olvido, Enrique Peña Nieto y amigos dormirán el sueño de los justos y, en caso de haber un fallo, la Secretaría de la Función Pública habrá determinado que la conducta del presidente y sus hombres resultó ética, transparente y apegada a derecho, es decir, que tampoco habrá conflicto de interés ni sorpresas que nos cimbren.

Recuerda que, "perro no come perro" y que la transparencia ni está en los genes del actual Gobierno, ni mucho menos en los miembros del Grupo Atlacomulco donde participan Enrique Peña Nieto y el hombre que le enseñó mucho de lo que sabe: Arturo Montiel, su padre político. No, en este gobierno eso de ser transparentes nomás no se les da.

Nos leemos en Twitter, sin lugar a dudas: @patoloquasto

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