Las policías de élite
El ínclito Secretario de Gobierno, de Coahuila de los Moreira Valdez, ante evidencias claras de la actuación delictiva de sus policías de “Elite” descalifica la información publicada, al respecto, por distintos medios de información.
En un claro apoyo a su patrón Rubén Moreira Valdez, el Profr. Víctor Zamora sostiene y ratifica, que existe una campaña de desprestigio en contra de las corporaciones policiacas dependientes del Estado: Estatales, GATE y GROM, de parte de algunos medios de información, por presión de la delincuencia organizada.
En descargo de su dicho, declara que tiene una lista de nombres de periodistas en una narco nómina, o lo que no es lo mismo pero es igual, una lista de narco periodistas, que en “aras de la seguridad” no es pertinente publicar, por lo que, le será entregada a la SEIDO.
Si en verdad la tuviera, debería hacerla pública. Su actuar tan expedito, en casos seleccionados, hace que surja la sospecha. ¿Desde cuándo, el gobierno del estado, tiene conocimiento de esa narco nómina? ¿Por qué hasta ahora la va a entregar a la SEIDO?
En Coahuila desde hace tiempo – sobre todo en la administración de Humberto Moreira Valdez – las instituciones encargadas de salvaguarda de la vida e integridad física y moral de la población, de su patrimonio y de su bienestar social: estuvieron a las ordenes de la delincuencia organizada y el narcotráfico. En el menor de los casos su actuación fue omisa .
La falta de compromiso real con la Seguridad Pública, principal razón de ser de un Estado, a quedado evidenciada en múltiples casos: desaparecidos, secuestrados, fosas clandestinas, extorsiones, robos con violencia, y los que se le ocurran a los delincuentes, al fin en Coahuila se respira y se propicia la impunidad.
Es claro el escaso profesionalismo y preparación de los cuerpos de Seguridad Pública y Procuración de Justicia, evidencia de lo aquí comentado es el asesinato de un ciudadano dentro de las instalaciones del Hospital Universitario de Torreón Coahuila, sucedido el día 14 de febrero de 2015.
Éste hecho, evidencian la ineficiencia o poca importancia que le dan a la prevención del delito, así como la negligencia de las autoridades de la Procuraduría General de Justicia, de la misma Secretaria de Gobierno del Estado de Coahuila, en la aplicación del protocolo de protección que debieron brindar al ciudadano balaceado, días antes, en el Campestre la Rosita de Torreón, Coahuila.
No es un error simple, costo una vida, ni es un error del protocolo de seguridad de los hospitales, tampoco se resuelve con medidas de persuasión de rondines permanentes de patrullas en los nosocomios.
Insisto la principal responsabilidad del Estado, es cuidar la integridad física de sus gobernados.
Lo ocurrido en el HU de Torreón, es un craso error de procedimiento. Los expertos Argentinos en el caso Ayotzinapa, lo señalaron: los cuerpos policiacos de México tienen una escasa preparación y capacidad para resguardar las áreas del delito, así como brindar la protección necesaria a los testigos, por cierto, la protección de testigos, es un tema esencial en los procesos de juicios orales.
El problema no se resuelve excusándose, mucho menos buscando culpables donde no los hay. Basta de discursos simplistas que son una afrenta a la opinión pública y dignidad humana.
Señor Gobernador deje de decir sandeces y demuestre con hechos; primero, que en verdad esta actuando contra la delincuencia organizada y el narcotráfico; segundo, y no menos importante, reconozca que sus elementos de la policía son unos delincuentes con licencia que no respetan en lo más mínimo los derechos humanos.
A las pruebas me remito y lo reto a que me demuestre lo contrario.
Jesús Gerardo Puentes Balderas
Torreón, Coahuila