Pagar para comprar
Pepe Magaña, político eternizado en las nóminas del sistema, se quedó sin chamba. La llegada de nuevos diputados, con su gente, lo había desplazado del Congreso y ni una escoba alcanzó para seguir viviendo sin tanto trabajar.
A Pepe, sus amigos políticos lo conocían como “Pepe Gandalla” y entre sus vecinos como “Pepe Pantalla” porque en la política iba por todas las canicas y en su barrio presumía de lo mucho que hacía al militar en su partido.
Total que este añejado político se acercó a la oficina del Congreso de la Unión a la ventanilla de desempleados, antes que él, en la fila, estaba un albañil que también pedía trabajo.
La encargada dijo al hombre -¿quiere trabajar con la cuchara grande o con la cuchara chica?
-Cuál es la diferencia señorita,- dijo aquél.
-Mire, para trabajar con la cuchara grande sería en Los Pinos, el Congreso o en una oficina de algún secretario y para trabajar con la cuchara chica sería haciendo un hospital, un Cereso o en una escuela, aún así ganaría más que un maestro.-
Ni tardo ni perezoso el albañil optó por trabajar con la cuchara grande por lo que le dieron su nombramiento.
Enseguida se presentó Pepe.
-Hola Don Pepe, -dijo la oficinista- ¿en qué le puedo ayudar?
-Vengo por chamba Perlita, a ver qué hay.
-¡Uh! Don Pepe, está muy escasa, no tengo nada que cumpla con su perfil, pero le puedo dar un norte (¿dónde oímos mucho esa frase?) para que no batalle.
-Mire, si quiere ganar bien, como cuando estaba aquí, trabajar poco, no tener broncas, que no le digan nada y sobre todo que el dinero le llegue a manos llenas, ¡váyase a Torreón!, pídales le concesionen un estacionamiento en algún centro comercial, ahí, como aquí en el Congreso, ganaría muy bien pues hay de a diez, quince y veinte pesos. Ahí la gente no dice nada, sólo dos diputados, pero ya los van a meter al orden por andar de rijosos ‘quesque’ “apoyando a la gente”. ¿Dónde se ha visto eso?
Así es lectores, la polémica se ha desatado como un distractor más en Coahuila para no tener malos pensamientos con eso de la megadeuda o las corridas de toros, para ganancia de los de Gómez Palacio.
En Torreón ya el munícipe fijó postura y se sumó al poder económico de los empresarios manifestando no estar de acuerdo con esa propuesta pues lo considera dañino para las inversiones futuras en Torreón. Que quede claro que las únicas inversiones que no le van a costar a la sociedad serán “las inversiones térmicas”.
Pero en fin si se trata de plaquear acá está su “Gómez”, si se trata de pasaportes mexicanos, actas de nacimiento, fiesta taurina, no pagar el pavimento, de comprar “cheve” los domingos, acá está su Gómez, siempre a sus órdenes. Tan lejos de Durango y tan cerca de Torreón, gracias a Dios.
Miguel Gerardo Rivera,
Gómez Palacio, Durango.