Reformadores por encargo
El nuevo secretario de Educación igual que el que se fue, son sólo cartas de la baraja de juego del ejecutivo. Nuño, un total ajeno al asunto educativo, sólo llenará un hueco que dejó el golpeador transexenal Chuayffet. Tal parece que el grupo Salinas quiere otro rostro o carita para imantar a los incautos seducidos por la simbolitis de nuestro tiempo.
Sin embargo, la llevada y traída Reforma Educativa, apenas si se asoma con una nueva forma de acomodar las condiciones de trabajo de los maestros y tratar de “recuperar” la rectoría del Estado en materia educativa que está en muchos renglones en manos del SNTE y la CNTE.
La verdadera reforma, seguro que se va dejar en archivos y documentos que terminan en la basura, empero hay hechos que hoy se conocen y son terriblemente abrumadores. Por ejemplo, cada año abandonan las aulas 500 mil estudiantes, (desde primaria hasta preparatoria). Los programas siguen privilegiando el memorismo, las aulas rurales casi son chozas, Hoy, los maestros sólo tienen una mística: trabajar menos y cobrar más. Su sentido de burócratas al más alto nivel.
Cuándo vamos a alcanzar a los países desarrollados, aquellos en que cada habitante lee por lo menos 8 o 9 libros al año? ¿Aquellos que desarrollaron ya un sentido del ahorro, el cuidado de la alimentación, la prevención de la salud y el cuidado ciudadano y del medio ambiente? Nuestras autoridades piensan que sólo el aula educa. Por lo pronto, en la fiestas patrias el plato fuerte fue ofrecer “conciertos” de vedets y sonoras para que el pueblo se distraiga.
La Reforma Educativa, es una utopía que nunca se alcanzará con esta oligarquía en el poder. ¿Serán tan tontos de ponerse la soga al cuello?
Miguel Ángel Hernández,
Torreón, Coahuila.
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El aprendizaje
En ocasiones te das cuenta que han pasado años y no has aprendido nada, que la vida se ha consumido sin obtener algún beneficio sustancial.
En cambio, cuando te topas con alguien que modifica tus bases, que le da otro sentido a la existencia, entonces algunos meses bastan para que el aprendizaje sea mayúsculo.
Lo relevante es que ese aprendizaje siempre es para bien, y cuando menos lo esperas eres una mejor persona, aquella con la que quizá alguna vez soñaste.
Eso se llama madurar, y todos lo necesitamos. Y hay que buscar con quién hacer el viaje.
Jimena T. Álvarez,
Torreón, Coahuila.