La condena de 30 años de prisión para Roberto Javier Marines Quintero, quien asesinó a su hijo a golpes porque no paraba de llorar, no fue suficiente para la ciudadanía pues para muchos ni con 100 años de cárcel pagará el horrendo crimen.
El caso que estremeció a la población de la región centro a principios de año volvió a ser tema de conversación después de que el Tribunal de Juicio Oral dio la sentencia de 30 años de cárcel y el pago de 382 mil 620 pesos.