A diferencia del Apertura, este Clausura 2015 nos ha entregado una mayoría de buenos partidos, algunos más emocionantes que bien jugados, pero al final de cuentas, entretenidos, que se supone esa es la intención de todo espectáculo, el espectador tiene que ser atrapado por lo que sucede en el escenario y no andarse entreteniendo en futilidades.
Marcadores como un 3-2,4-1, 4-2, 5-0, incluso un estrambótico 4-5 protagonizado por el León y el Querétaro de la jornada doce han caracterizado este semestre, en la misma jornada doce Tijuana y Monterrey nos regalaron un vibrante 3-4. En la quince Veracruz y Pumas empataron a tres, Atlas puso de cabeza al Jalisco en una fantástica remontada de último minuto para vencer 3-2 al León, provocando una, llamémosla inusual danza de la victoria por el Jefe Boy. En quince jornadas sólo ocho partidos han quedado cero a cero, es decir de 135 encuentros sólo ocho han dejado frustrados a los aficionados esperando al llamado invitado especial.
Este Clausura está tan loco que al momento de escribir estas líneas (previo al inicio de la penúltima jornada) ningún equipo tiene matemáticamente su boleto, es apenas la cuarta ocasión en 29 torneos cortos que se da tan extraño fenómeno. Este torneo en especial se ha convertido en una rueda de la fortuna manejada por algún demente al cual le gusta angustiar a sus tripulantes. 339 goles en quince jornadas casi 23 pepinos por jornada es decir dos y medio goles por partido. Nueve equipos tienen veinte o más goles anotados, destacando el Xolos de Daniel Guzmán con 27 y el Veracruz del maestro Reynoso con 25.
Pero no sólo en la cancha ha existido entretenimiento puro, los técnicos han puesto lo suyo para divertir al respetable, llevándose las palmas Pedro Caixinha el "showman" preferido de los medios, el prototipo de "si ya saben cómo me pongo para qué me preguntan". Me da la impresión que en cada rueda de prensa posterior a los partidos los periodistas de la fuente se reúnen como en la esquina del patio escolar a planear la estrategia para molestar a su víctima, "entonces tú le preguntas esto y yo lo remato con esto" cuando Pedro estalla y reinicia su labor de evangelización futbolística, tratando de hacernos entender la realidad del futbol y sacarnos de nuestro histórica percepción equivocada de este deporte.
Pedro desesperado hace una perfecta imitación del Profesor Jirafales con el "ta,ta,ta,ta" ante la respuesta de un (para él) pobre analfabeto de futbol, los méndigos periodistas se empiezan a codear e intercambiar sonrisas cómplices ante el objetivo cumplido, desestabilizar al humeante portugués, víctima cada vez más propicia traicionado por su temperamento de marinero que no ha pisado tierra en meses.
Pero no sólo Caixinha, Boy, Tuca, Cardozo, Matosas, etcétera, nos han entregado perlas invaluables con sus despropósitos, cuentan chistes, pierden y pintas situaciones catastróficas para una Liga injusta, siguiente jornada ganan y sale el sol y todos contentos.
En fin, no nos podemos quejar, ha sido un viaje mágico y misterioso (dirían The Beatles) el torneo mexicano es un éxito en todos los sentidos y ha conseguido en esta versión el objetivo de mantener el interés a lo largo serie de sus 17 capítulos (como serie de Netflix), falta la entrega final, las definiciones, habrá un sacrificado y ocho sobrevivientes que protagonizaran un especial llamado "Liguilla", acomódate amigo y te digo parafraseando al inmenso Frank Sinatra "the best is yet to come".
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