Además del esposo, novio o concubino, son los hijos quienes han adoptado también el papel de victimarios. (ARCHIVO)
La violencia sigue presente en las familias de Torreón y las mujeres mantienen el papel de víctimas. Pero el rol que ha cambiado es el de los agresores, pues además del esposo, novio o concubino, son los hijos quienes han adoptado también el papel de victimarios.
Y es que tan sólo en los 25 casos de violencia intrafamiliar reportados en la Unidad de Víctimas de Violencia Familiar y de Género de la Dirección de Seguridad Pública Municipal en lo que va de este año, entre un 30 a un 40 por ciento, son los hijos los agresores de sus propias madres.
Graciela Caballero, psicóloga y responsable de la Unidad, atribuye a este nuevo fenómeno de violencia, a la drogadicción, trastornos emocionales e incluso problemas psiquiátricos.
Además de atender a las víctimas, la Unidad se apoya en el programa dirigido a estas nuevos victimarios denominado “Hombre Semilla”, en donde con apoyo de profesionales se les ayuda a controlar sus impulsos.