Entre el 12 de marzo y el 5 de abril de 1930, Mahatma Gandhi, conservando siempre su política de no violencia, pero si de desobediencia civil, organizó la llamada "Marcha de la sal" o Satyagraha que es un neologismo inventado por él y que significa algo así como «insistencia en la verdad», o «fuerza de la verdad»; una auténtica lucha social, una resistencia y desobediencia civil realizadas de manera sistemática (combinación de tácticas y estrategias), con objetivos ético-políticos y con una dimensión espiritual y libertaria.
La Marcha de la sal consistió en un recorrido a pie de 300 kilómetros en la que participaron decenas de miles de hindúes, hasta Jalapur en la costa del océano Índico. A lo largo del camino la muchedumbre lanzaba al paso de la columna manifestante, billetes, flores y azafrán. Al llegar al mar Gandhi avanzó dentro del agua y recogió en sus manos un poco de sal. Con esta acción altamente simbólica, "Alma Grande" alentó a sus compatriotas a violar el monopolio de los ingleses que eran los únicos que podían producir, distribuir y comerciar la sal. Desde el principio de la ocupación de la India, los británicos se apropiaron de la producción de sal y establecieron un impuesto sobre su consumo. La sal era un producto de vital importancia y elevadísima demanda para conservar la carne y otros alimentos, debido a la escasez de mecanismos de refrigeración. Antes cualquiera podía tomar agua del mar y dejarla que se evaporara y de ahí obtenía sal. Pero con la dominación colonial, quien así lo hiciese era duramente castigado hasta con cárcel.
Gandhi consideró necesaria esta protesta a favor de la independencia; enfocó su campaña contra hechos o situaciones perjudiciales para todos y provocó que surgiera el «boicot contra la sal»; logrando absoluta popularidad al protestar contra leyes que afectaban a los más pobres; lo que dio carácter legítimo y masivo a la protesta.
En La Laguna, mientras los ciudadanos nos ahogamos de calor; la distribución del agua es marcadamente escasa y en ciertas colonias y rumbo de las ciudades, pasan días sin ese preciado líquido.
Recordamos aquí a los griegos que eran especialista en tormentos sádicos; tal fue el caso de Tántalo, un semidiós que reveló secretos del Olimpo además de robar ambrosia y néctar; por ello se le castigó enviándolo al tártaro, el lugar más profundo del averno, donde se castigaba a los más malvados. Su suplicio consistía en estar sumergido hasta las comisuras de los labios en agua, sobre él caía un Sol incandescente y el calor era terrible; cuando Tántalo intentaba beber agua bajando los labios, ésta escapaba a gran velocidad impidiéndole tomarla; además, sobre él pendía una enorme roca que vacilaba constantemente con aplastarle: Así el castigo severísimo era justo, pero los laguneros: ¿Merecemos la carencia de agua en nuestros hogares de manera constante?
Al mismo tiempo se acaba de anunciar un aumento del 5% al servicio para 2016; según esto por la inflación, pero el Banco de México y la SHCP aseveran que ésta sólo será del 3%, y Enrique Peña Nieto en su tercer informe de gobierno acaba de ofrecer que: "No vamos ni a aumentar impuestos, ni a endeudar al país; le toca al Gobierno apretarse el cinturón". Entonces ¿Por qué los gobernantes no obedecen?
Pero además: ¿Con qué cara se pide y se da dicho aumento? Si la ineficiencia es la única constante en los organismos de agua potable y de saneamiento de las ciudades laguneras.
Quien da buen servicio merece aumento, pero la paramunicipal torreonense SIMAS, ¿lo merece? Veamos ejemplos específicos:
Ya quedó claro que el agua escasea en toda la ciudad, salvo las colonias residenciales que explotan ellas mismo sus acuíferos. Entonces pasemos a analizar la capacidad de SIMAS para surtir de agua a la ciudad. Se supone que están explotando el subsuelo para aprovisionarnos; pero resulta que les falló la horqueta o la varita seca con la que la buscaban en el Bosque Venustiano; después de abrir un boquete de 10 metros en la barda perimetral por la calle Juan Pablos, entre Bravo y Escobedo; luego de talar varios árboles y de introducir vehículos pesados a los jardines e impedir el libre tránsito de los visitantes, pues ¿Qué creen?: No hubo agua. Hoy sólo queda una puerta de malla ciclónica que se observa, era usada cuando se instaló y surge la pregunta: ¿Dónde quedó la reja metálica que cubría dicho espacio? Porque yo la he buscado y ha desaparecido del bosque. Esa verja de buen diseño y calidad debería estar ahí asegurada. Según versiones la tiene guardada el perforador, pero: Si ya el pozo no se abrirá en ese lugar: ¿Por qué no vuelven a construir la barda e instalar la reja? No vaya a pasar igual que las puertas del panteón de Saltillo que se fueron solas a instalarse a Parras, en el rancho de otro gobernador "profe"; o las estatuas de la Morelos que también desaparecieron y están en la casa de campo de un exgobernador.
Ahora se dice que dicho pozo se está perforando en un ejido local, pero ya existe fuerte oposición de los campesinos, quienes no fueron consultados, entonces, ¿Dónde está la eficiencia?
Se dan los mal pensados que opinan que el SIMAS es la caja chica de los gobiernos municipal y estatal; que de los metros cúbicos que se extraen sólo se cobra una mínima parte, que muchos se pierden en las tuberías dañadas y otros se regalan como pago por favores electorales en colonias manejadas por líderes del PRI y que, lo que queda en la paramunicipal, pues ayuda al pago de la deuda moreirista. Es cierto que la Administración municipal actual no la contrajo, pero la solapa, cobija y hasta alienta a que con sus ingresos se cubran apenas una parte de los elevadísimos intereses que genera esa roca que pende sobre nuestras cabezas.
Agua en La Laguna aún queda; en la burbuja de Villa Juárez subsiste la esperanza, pero la actual termoeléctrica absorbe millones de litros de agua potable por hora y ya se informa que habrá una segunda planta: Con estos dos monstruos se agotará el agua bebible en la región: Así pues, aprendamos de Mahatma Gandhi y preparemos "La Marcha por el Agua" para salvarnos de la tortura de Tántalo.