Tragedia. Imagen de los autos destrozados tras el atentado que dejó sin vida a once e hirió al menos a 70.
Al menos once personas fallecieron ayer y otras 70 resultaron heridas al explotar un coche-bomba en la zona de Habibiya, en el barrio de mayoría chií de Ciudad Sadr, situado en el este de Bagdad, informó a Efe una fuente de seguridad iraquí.
La explosión tuvo lugar cerca de establecimientos de exposición y venta de coches y causó la destrucción de varios vehículos que se encontraban en el lugar.
Habibiya ya ha sido escenario de ataques anteriormente porque es una zona muy frecuentada, donde los iraquíes acuden a comprar y vender coches.
Además, se encuentra en la populosa barriada de Ciudad Sadr, de población mayoritariamente chií, la cual suele ser blanco de ataques por parte de grupos suníes radicales.
El último atentado en Ciudad Sadr se registró hace tan sólo dos días, cuando un camión-bomba explotó en medio del mercado popular de Yamila, lo que causó 55 muertos y 110 heridos.
SECUESTRA A OTRO PERIODISTA
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) lo reivindicó, asegurando que iba dirigido en contra de los chiíes, considerados herejes y fieles a Irán, cuyo régimen chií respalda al Gobierno de Bagdad en su lucha contra la organización terrorista.
El Gobierno iraquí aprobó a principios de esta semana una serie de reformas que busca, entre otros fines, aliviar las tensiones sectarias entre suníes y chiíes, acentuadas por el conflicto con el EI.
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) ha secuestrado a un periodista de televisión en la ciudad de Mosul, su bastión en el norte de Irak, informó hoy el sindicato de periodistas iraquíes.
El director de este sindicato, Sufian al Mashhadani, explicó a Efe que los yihadistas cercaron anoche la casa del reportero Yahia al Jatib, ubicada en el barrio de Al Wehda, en el sur de Mosul, antes de secuestrarle.
Explicó que varios yihadistas extranjeros irrumpieron en la casa de Al Jatib, de 28 años de edad, a quien seguidamente esposaron y le vendaron los ojos.
Los radicales requisaron también el ordenador y el teléfono móvil del periodista, que trabajó para la televisión Al Mausiliya, en la que presentó un programa de deportes durante tres años.