Basada en "Los árboles mueren de pie", la obra teatral del dramaturgo español Alejandro Casona, la película mexicana "Ilusiones S. A.", del director Roberto Girault, buscará a partir del 2 de octubre acariciar el corazón y el alma de los espectadores.
Su elenco coincidió en lo anterior durante la presentación del filme ante la prensa, pues aseguró que su historia ataca a la sensibilidad profunda del ser humano.
"Ilusiones S. A.", en la que participan los actores Jaime Camil, Adriana Louvier, Roberto D'Amico, Silvia Mariscal, José Carlos Ruiz, Sacha Marcus, Verónica Langer, Marina de Tavira, Carlos Aragón, Miguel Conde, César González y Christina Pastor se filmó en locaciones de la ciudad de Campeche, en el sureste de México.
El largometraje narra el caso de una empresa creadora de fantasías que decide apoyar al "Sr. Balboa", un abuelo que ha mantenido la ilusión de su esposa a través de cartas ficticias. Ella cree que su nieto, quien se fue de la casa hace más de 20 años, es un hombre de bien, cuando en realidad es un malhechor.
Los ilusionistas "Mauricio" e "Isabel" se harán pasar por el nieto y su esposa a fin de convivir una semana con "sus abuelos". Sin embargo, toda la farsa se complica cuando el verdadero nieto llega a confrontarlos para exigirles dinero.
"Cuando la gente llegue a las salas de cine se topará con una película bonita, luminosa, con una historia de esperanza y positiva", comentó su protagonista Jaime Camil, quien aseguró que fue divertido construir a su personaje debido a todos los matices que maneja.
El mayor reto al que se enfrentó el director Roberto Girault (El estudiante, 2009; Ella y el candidato, 2011) fue cambiar el lenguaje teatral al cinematográfico.
"En el teatro hay mucho diálogo y aquí trabajamos más con las emociones gracias a la facilidad que te da la cámara, la música, la edición y el arte a fin de poder transmitir una experiencia", precisó tras subrayar el sobresaliente trabajo del director de fotografía Serguei Saldívar Tanaka.
Olivia Núñez, coproductora de "Ilusiones S. A." junto con Jaime Camil, destacó que hacerla realidad les tomó cerca de siete años y durante cuatro años negociaron los derechos.